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Sanciones de Trump a CUPET frustran rumores sobre supuesto negocio petrolero con empresa de Coral Gables

Miami, Reporta.news— La decisión de la administración del presidente Donald Trump de imponer nuevas sanciones a la empresa estatal cubana CUPET ha generado reacciones en distintos sectores del exilio cubano, especialmente después de que circularan versiones sobre un supuesto acuerdo comercial relacionado con el suministro de combustible a la Isla.

Durante los últimos días, el activista y comentarista Roberto García Cabreja, conocido por sus posiciones favorables al régimen cubano, aseguró en redes sociales que la venta de petróleo a una compañía radicada en Coral Gables vinculada comercialmente con CUPET provocaría protestas y desórdenes en Miami contra la administración Trump. Según sus planteamientos, la operación sería interpretada por numerosos exiliados cubanos como una contradicción con la política de presión económica impulsada por Washington contra La Habana.

Sin embargo, los acontecimientos tomaron un rumbo completamente diferente. Como dirían en Cuba , “García se cogió el culo con la puerta”.

La tarde del jueves, la administración Trump anunció nuevas medidas dirigidas contra CUPET, reforzando las restricciones económicas sobre la principal empresa petrolera estatal cubana. La decisión representa un nuevo golpe para la capacidad del régimen de obtener combustible y financiamiento a través de operaciones internacionales, en momentos en que Cuba atraviesa una profunda crisis energética caracterizada por apagones frecuentes y escasez de combustible.

Con la imposición de estas sanciones, cualquier expectativa relacionada con una expansión de negocios petroleros vinculados a la estatal cubana quedó prácticamente anulada. Analistas consideran que la medida envía una señal clara de que Washington mantiene su política de presión sobre las entidades controladas por el gobierno cubano, especialmente aquellas que generan ingresos para el aparato estatal.

La reacción en Miami fue muy distinta a la pronosticada por García Cabreja. Lejos de registrarse protestas contra la Casa Blanca, numerosos sectores del exilio cubano recibieron favorablemente el endurecimiento de las sanciones, argumentando que CUPET constituye una de las principales fuentes de recursos económicos para el régimen.

Para muchos observadores, el episodio pone de manifiesto cómo determinadas narrativas difundidas en redes sociales pueden quedar rápidamente desmentidas por los hechos. Mientras algunos anticipaban manifestaciones y un supuesto rechazo masivo a la política de Washington, la realidad terminó siendo la imposición de nuevas restricciones que cerraron la puerta a cualquier operación que pudiera beneficiar a la petrolera estatal cubana.

La medida también agrava los desafíos energéticos que enfrenta La Habana. Cuba depende en gran medida de las importaciones de combustible para sostener su sistema eléctrico y sus actividades productivas. Las dificultades para acceder a suministros internacionales han sido identificadas por las autoridades cubanas como uno de los factores que contribuyen a la crisis energética que afecta al país.

En este contexto, las sanciones contra CUPET representan no solo un revés económico para el régimen, sino también un mensaje político de la administración Trump de que continuará limitando las fuentes de ingresos de las empresas estatales cubanas. Mientras tanto, las predicciones sobre supuestas protestas en Miami quedaron relegadas por una realidad mucho más contundente: el negocio petrolero que algunos daban por hecho terminó naufragando antes de poder concretarse.

FOTO: Ciber-Cuba

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