Reporta.news | Economía cubana | 8 de octubre de 2026
Miami, Reporta.news— La salida de una de las mayores tabacaleras del mundo, tras casi tres décadas de operaciones, coincide con una crisis financiera y judicial que afecta la comercialización internacional de los famosos puros cubanos. Dos golpes que ponen bajo presión a una industria estratégica para la economía de la Isla.
Durante décadas, el tabaco ha sido uno de los símbolos más reconocidos de Cuba en el mercado internacional. Los habanos de alta gama han conservado un prestigio mundial incluso durante los peores momentos económicos del país.
Pero ahora, mientras la economía cubana continúa enfrentando escasez de divisas, dificultades energéticas y problemas de abastecimiento, su histórica industria tabacalera atraviesa una etapa de profunda incertidumbre.
La multinacional British American Tobacco (BAT), uno de los mayores fabricantes de productos de tabaco del mundo, ha puesto fin a su participación empresarial en Cuba después de aproximadamente tres décadas.
La compañía vendió el 50 % que poseía en Brascuba Cigarrillos S.A., una empresa mixta vinculada a la producción de marcas conocidas como Popular, Cohiba, H. Upmann y Romeo y Julieta.
La operación se completó en febrero de 2026, según los estados financieros de la multinacional.
Una retirada que deja cifras millonarias
La salida de BAT no fue una operación menor.
El 19 de diciembre de 2025, la multinacional acordó vender su participación en Brascuba a Tabagest S.A., una sociedad constituida en Cuba que ya era inversionista de la empresa.
El precio acordado por las acciones fue de 25 millones de dólares, mientras que otros 35 millones correspondían a la cesión de saldos comerciales pendientes relacionados con subsidiarias brasileñas de BAT.
En conjunto, el acuerdo contemplaba aproximadamente 60 millones de dólares.
Pero existe otro dato que merece especial atención.
Antes de concretar su retirada, BAT había reconocido un deterioro contable de aproximadamente 231 millones de libras esterlinas sobre los activos vinculados al negocio cubano.
Posteriormente, registró un cargo neto adicional de 12 millones de libras relacionado con la venta.
Estas cifras reflejan el considerable ajuste financiero asociado a su inversión en Cuba.
La pregunta inevitable es: ¿qué condiciones llevaron a una multinacional con tanta experiencia internacional a desprenderse de un negocio que había mantenido durante décadas?
Aunque los documentos confirman la decisión de abandonar el mercado cubano, no permiten atribuirla exclusivamente a una causa. Sin embargo, la operación ocurre en un entorno caracterizado por dificultades productivas, restricciones financieras y problemas de infraestructura.
Brascuba continúa, pero sin su antiguo socio británico
La retirada de BAT no significa que Brascuba haya cerrado sus instalaciones ni que haya desaparecido la producción de cigarrillos.
Significa que la multinacional transfirió su participación accionarial y dejó de intervenir en la administración y los resultados económicos de la compañía.
Brascuba había representado uno de los proyectos más visibles de inversión extranjera en la industria cubana.
Entre sus iniciativas estuvo el desarrollo de una fábrica en la Zona Especial de Desarrollo Mariel, anunciada con una inversión estimada de unos 120 millones de dólares.
Ahora surgen interrogantes sobre el futuro de esa capacidad industrial, el acceso a materias primas, la tecnología y los canales comerciales internacionales.
Otro problema: el escándalo que sacude a Habanos S.A.
Mientras British American Tobacco abandona su participación en Brascuba, otra parte fundamental de la industria tabacalera cubana enfrenta dificultades de naturaleza distinta.
Se trata de Habanos S.A., la empresa responsable de comercializar internacionalmente algunas de las marcas de puros más famosas del mundo.
El problema está relacionado con Chen Zhi, empresario chino-camboyano vinculado indirectamente a una parte importante del capital de Habanos S.A.
Chen Zhi fue detenido y trasladado a China en enero de 2026. Las autoridades estadounidenses y europeas lo han sancionado por su presunta participación en una red internacional de fraudes y otras actividades delictivas.
Las acusaciones contra el empresario han provocado consecuencias para compañías relacionadas con su estructura accionarial, aunque deben distinguirse de las operaciones industriales de Habanos S.A.
Europa: distribuidores paralizados y cuentas bancarias congeladas
Las consecuencias comerciales ya se han hecho sentir.
En septiembre se conoció que las cuentas bancarias de Tabacalera, empresa española vinculada al accionariado de Habanos S.A., habían sido congeladas como consecuencia de las sanciones europeas contra Chen Zhi.
La situación obligó a solicitar autorizaciones para realizar determinados pagos y provocó dificultades administrativas.
Paralelamente, Fifth Avenue Products Trading GmbH, distribuidor de habanos en Alemania, Austria y Polonia, suspendió temporalmente nuevos pedidos y expediciones debido a restricciones bancarias.
En Suecia, Elite Trading Scandinavia, vinculada a la distribución de puros cubanos en los mercados nórdicos, inició un proceso de liquidación.
Estos acontecimientos representan obstáculos concretos para la comercialización internacional del tabaco cubano, aunque no significan que todas las exportaciones de habanos se hayan detenido.
Una industria que necesita divisas, precisamente cuando más escasean
El impacto potencial de esta situación merece especial atención.
Cuba necesita ingresos en moneda extranjera para financiar importaciones, adquirir materias primas y sostener actividades productivas.
El negocio de los habanos ha sido tradicionalmente una fuente importante de esos ingresos.
Por eso, las dificultades para cobrar operaciones, mantener relaciones bancarias y distribuir mercancías pueden convertirse en un problema que trascienda a las empresas involucradas.
El riesgo no se limita a vender menos puros. También comprende mayores costos financieros, interrupciones comerciales y posibles pérdidas de mercados.
Sin embargo, todavía no existen datos suficientes para determinar cuánto han disminuido las exportaciones totales como consecuencia directa de estas sanciones.
¿Qué está ocurriendo con la inversión extranjera en Cuba?
La retirada de BAT plantea una cuestión más amplia sobre el modelo económico cubano.
Durante décadas, las autoridades de La Habana han promovido la inversión extranjera como una vía para obtener financiamiento, tecnología y acceso a mercados internacionales.
Pero las empresas que operan en Cuba deben enfrentar un entorno particularmente complejo.
Las dificultades para acceder a divisas, los problemas de suministro eléctrico, las restricciones financieras internacionales y las limitaciones del sistema económico representan desafíos importantes.
A ello se suman las sanciones estadounidenses, que complican determinadas operaciones internacionales, y las decisiones administrativas internas que afectan la actividad empresarial.
La experiencia de BAT no demuestra por sí sola que toda inversión extranjera esté condenada al fracaso en Cuba. Sin embargo, su retirada constituye un caso relevante para evaluar los resultados de una asociación industrial de larga duración.
También plantea una pregunta sobre la transparencia: ¿quién controla finalmente Tabagest S.A., la sociedad que adquirió la participación británica?
La documentación financiera consultada identifica a Tabagest como una empresa constituida en Cuba y accionista previa de Brascuba, pero no establece con claridad sus propietarios finales.
El futuro del tabaco cubano está rodeado de interrogantes
La industria del tabaco todavía dispone de marcas internacionalmente reconocidas, trabajadores especializados y una tradición comercial difícil de reproducir.
Esos activos no desaparecen automáticamente con la retirada de un inversionista extranjero.
Pero tampoco garantizan por sí solos la estabilidad de un negocio.
Para Brascuba, el desafío será sostener la producción y comercialización sin la participación de BAT.
Para Habanos S.A., la prioridad será resolver los problemas derivados de las sanciones, normalizar sus relaciones bancarias y preservar sus redes internacionales de distribución.
Y para el Gobierno cubano, ambos acontecimientos representan una prueba de su capacidad para conservar negocios estratégicos en medio de una crisis económica prolongada.
Una señal de alarma para La Habana
Durante años, el Gobierno cubano presentó la industria tabacalera como una demostración de que el país podía mantener productos competitivos y asociaciones empresariales internacionales.
Hoy, ese sector enfrenta dos acontecimientos especialmente significativos: una multinacional que decidió marcharse y una red internacional de comercialización de habanos afectada por problemas judiciales y financieros.
No puede afirmarse que la industria cubana del tabaco esté a punto de desaparecer. Sus fábricas, marcas y mercados continúan existiendo.
Pero sí resulta evidente que enfrenta dificultades que van mucho más allá de la producción agrícola.
La gran interrogante es si Cuba podrá conservar la confianza de sus socios comerciales y garantizar la estabilidad de uno de sus negocios internacionales más emblemáticos.
Porque perder un inversionista es una cosa. Recuperar su capital, sus conocimientos y sus conexiones comerciales puede resultar mucho más difícil.
Reporta.news seguirá atento a las consecuencias de esta retirada y a la situación de los distribuidores internacionales de habanos.
FOTO: Reporta.news S.I.


