Mientras el Gobierno cubano continúa defendiendo su modelo de salud pública, proliferan en internet ofertas de servicios médicos privados: ultrasonidos por 45 dólares, limpiezas dentales de hasta 30 dólares y coronas de zirconio por 300 dólares. La crisis sanitaria está abriendo espacio a un mercado que opera fuera del sistema estatal.
Miami, Reporta.news— Durante décadas, el Gobierno cubano ha presentado la atención médica gratuita y universal como uno de los principales logros de su sistema político. Sin embargo, la realidad cotidiana de numerosos pacientes contrasta cada vez más con ese discurso oficial.
La escasez de medicamentos, las dificultades para acceder a pruebas diagnósticas, el deterioro de instalaciones hospitalarias y la falta de suministros médicos han contribuido a una situación en la que algunos cubanos buscan alternativas fuera de los establecimientos estatales.
Ahora surge una nueva contradicción: en un país donde la práctica médica privada está sometida a severas restricciones legales, las redes sociales y los portales de anuncios clasificados se están convirtiendo en escaparates de consultas, tratamientos dentales y pruebas diagnósticas ofrecidos a cambio de dólares.
DEL HOSPITAL ESTATAL AL CONSULTORIO CLANDESTINO
Según una investigación publicada por el diario independiente 14ymedio, las ofertas de servicios sanitarios privados se multiplican en plataformas digitales.
Entre los ejemplos descritos aparecen ultrasonidos abdominales por 45 dólares y tratamientos odontológicos cuyos precios resultan prohibitivos para buena parte de la población que depende de ingresos en pesos cubanos.
Una clínica dental que se promociona por internet anuncia limpiezas por entre 20 y 30 dólares, dependiendo de las condiciones del paciente. También ofrece coronas de zirconio por 300 dólares, acompañadas de una garantía de diez años.
Lo más llamativo es la discreción con que funciona el establecimiento.
De acuerdo con el reporte, sus responsables no publican una dirección precisa y, al ser consultados por WhatsApp, evitan identificar el lugar exacto donde atienden, limitándose a señalar que se encuentran en Centro Habana.
Esa reserva plantea interrogantes sobre las condiciones en que se prestan los servicios, la supervisión sanitaria y las posibilidades de reclamación de los pacientes.
CUANDO LO GRATUITO NO ESTÁ DISPONIBLE
La existencia de servicios médicos privados no constituye, por sí misma, una anomalía. En numerosos países funcionan sistemas públicos y privados de manera simultánea.
La particularidad cubana es que las autoridades han mantenido históricamente un modelo de atención sanitaria predominantemente estatal, mientras restringen el ejercicio independiente de las profesiones médicas.
Cuando un paciente necesita un ultrasonido y encuentra dificultades para obtenerlo mediante el sistema público, una oferta privada puede convertirse en una alternativa, aunque tenga que pagarla en divisas.
Lo mismo sucede con la atención odontológica, donde la disponibilidad de materiales, anestésicos, instrumental y equipos resulta indispensable.
La contradicción es evidente: el derecho a recibir atención médica gratuita pierde parte de su valor práctico cuando el servicio necesario no está disponible oportunamente.
¿QUIÉN PUEDE PAGAR 300 DÓLARES POR UNA CORONA DENTAL?
Los precios anunciados revelan otra dimensión del problema: la desigualdad económica.
Una limpieza dental de 30 dólares puede parecer un gasto ordinario en Estados Unidos, pero representa una cantidad considerable para muchos trabajadores y jubilados cubanos.
Una corona de zirconio de 300 dólares puede quedar completamente fuera del alcance de una familia cuyos ingresos proceden exclusivamente de salarios o pensiones estatales.
De esta manera, el acceso a determinados tratamientos puede depender de disponer de ahorros en moneda extranjera, recibir remesas o contar con otras fuentes de ingresos.
El resultado es una diferencia creciente entre quienes pueden pagar por una alternativa y quienes deben continuar esperando una solución dentro del sistema público.
LOS RIESGOS DE UNA MEDICINA SIN SUPERVISIÓN CLARA
La aparición de servicios clandestinos también plantea un problema de seguridad para los pacientes.
No basta con disponer de conocimientos médicos o equipos diagnósticos. La prestación de servicios sanitarios requiere protocolos de esterilización, condiciones higiénicas, mantenimiento de instrumentos, conservación adecuada de materiales y mecanismos de responsabilidad profesional.
En el caso de la odontología, por ejemplo, una esterilización deficiente puede favorecer la transmisión de infecciones.
La falta de información pública sobre la ubicación, las autorizaciones y las condiciones de funcionamiento de determinados establecimientos dificulta que los pacientes evalúen esos riesgos.
Esto no significa que todos los profesionales que ofrecen servicios privados trabajen en condiciones inseguras. Significa que la clandestinidad reduce la transparencia y complica la supervisión.
EL DILEMA DE LOS PROFESIONALES CUBANOS
Cuba ha formado durante décadas a miles de médicos, odontólogos, enfermeros y técnicos sanitarios.
Sin embargo, las restricciones sobre el ejercicio privado de estas profesiones han limitado sus posibilidades de trabajar independientemente dentro del país.
La aparición de un mercado informal plantea una pregunta inevitable: ¿por qué profesionales capacitados no pueden ejercer legalmente bajo normas de autorización, inspección y responsabilidad sanitaria?
Un sistema regulado podría ofrecer mayor transparencia sobre los precios, las instalaciones y las credenciales profesionales.
Pero también surgiría otro desafío: impedir que la expansión de servicios privados agrave la falta de personal en hospitales y policlínicos públicos.
Por eso, cualquier reforma tendría que considerar tanto la libertad de ejercicio profesional como la protección del acceso universal a la atención sanitaria.
UNA CONTRADICCIÓN QUE EL GOBIERNO DEBE EXPLICAR
La existencia de anuncios privados no demuestra por sí sola que toda la red sanitaria cubana haya dejado de funcionar. Pero sí constituye una señal que merece investigación, especialmente cuando los servicios ofrecidos corresponden a necesidades médicas habituales.
Las autoridades deberían explicar por qué aparecen estas ofertas, qué controles sanitarios existen, cómo se garantiza la disponibilidad de tratamientos en la red estatal y qué alternativas tienen los pacientes sin recursos para pagar en dólares.
También deberían ofrecer datos verificables sobre tiempos de espera, disponibilidad de medicamentos, funcionamiento de equipos diagnósticos y estado de los servicios odontológicos.
Durante años, el discurso oficial cubano ha insistido en que la salud no debe convertirse en una mercancía.
Sin embargo, los anuncios de consultas y tratamientos pagados en dólares revelan que, al menos para algunos pacientes, la atención médica ya está entrando en una lógica de mercado informal.
La pregunta que queda abierta es profundamente incómoda para las autoridades cubanas: ¿de qué sirve proclamar que la salud es gratuita si una persona enferma tiene que buscar dólares para conseguir el tratamiento que necesita?
FOTO: Reporta.news S.I.


