Miami, Reporta.news— En un movimiento sorpresivo que marca un giro en los vínculos diplomáticos en Centroamérica y el Caribe, el gobierno de Costa Rica anunció la reducción de sus relaciones con Cuba al nivel exclusivamente consular, tras ordenar el cierre de su embajada en La Habana y exigir medidas recíprocas a la isla.
De acuerdo con información oficial, el pasado 17 de marzo el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto costarricense notificó a la Cancillería cubana, mediante una nota diplomática y sin ofrecer argumentos públicos, su decisión de clausurar su sede diplomática en territorio cubano. La medida fue calificada como unilateral por las autoridades de La Habana.
En el mismo comunicado, San José solicitó a Cuba retirar a su personal diplomático acreditado en la capital costarricense, permitiendo únicamente la permanencia de funcionarios consulares y administrativos. Según lo informado, esta decisión entrará en vigor a partir del próximo 1 de abril, fecha en la que las relaciones bilaterales quedarán limitadas a gestiones consulares básicas.
El gobierno cubano ha manifestado su inconformidad ante lo que considera una acción injustificada y basada en una supuesta “reciprocidad infundada”. Fuentes diplomáticas en La Habana subrayan que no existía, hasta el momento del anuncio, ninguna crisis visible que anticipara una ruptura de este tipo entre ambos países.
La candilleria cubana emitió anoche un comunicado;
“El Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba rechaza contundentemente las irrespetuosas declaraciones realizadas por el presidente de Costa Rica, Rodrigo Chaves Robles, en conferencia de prensa el 18 de marzo, cuando, al tratar de justificar este acto inamistoso de su gobierno, manipuló burdamente la historia y la realidad de Cuba e ignoró de manera escandalosa la responsabilidad directa que en el agravamiento de la situación económica y el deterioro de las condiciones de vida del pueblo cubano, ha tenido la política de bloqueo de los Estados Unidos, hecho reconocido a lo largo de los años por el propio gobierno costarricense”.
La reducción de relaciones a nivel consular implica la eliminación de canales diplomáticos directos de alto nivel, lo que podría afectar la cooperación bilateral en áreas como comercio, cultura y asistencia técnica, así como complicar la atención a ciudadanos de ambas naciones.
Este episodio se produce en un contexto regional marcado por tensiones políticas y redefiniciones estratégicas, donde algunos países han revisado su postura frente al gobierno cubano. Sin embargo, la falta de explicaciones oficiales por parte de Costa Rica ha generado interrogantes tanto en círculos diplomáticos como en analistas internacionales.
Por ahora, la decisión abre un nuevo capítulo en la relación entre San José y La Habana, caracterizado por la incertidumbre y el distanciamiento, a la espera de posibles aclaraciones o cambios en la postura de alguna de las partes.
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