Miami, Reporta.news: El régimen comunista cubano esta jugando con candela y los informes que llegan desde la Habana aparentemente es lo que ha llevado al presidente Donald Trump a firmar una ley ejecutiva declarando que las acciones del gobierno cubano son una amenaza para los Estados Unidos. Y es que los constantes actos de repudio que los testaferros del gobierno comunista le están haciendo al embajador americano en La Habana Mike Hammer está siendo considerado como una amenaza a Estados Unidos.
Es por eso que el representante, Carlos Giménez, lanzó una fuerte advertencia al gobierno cubano tras una serie de tensiones políticas, asegurando que el régimen “no durará mucho” si continúa desafiando a la actual administración estadounidense encabezada por el presidente Donald Trump.
En una publicación difundida en redes sociales, el congresista expresó que las autoridades de la isla deberían reconsiderar su postura frente a Washington y, en particular, frente al mandatario y al secretario de Estado, Marco Rubio. Sus declaraciones se suman a una línea de discurso firme de varios legisladores cubanoamericanos que piden mayor presión sobre Cuba.
Según el mensaje difundido por Giménez, el liderazgo cubano estaría subestimando la actitud del presidente estadounidense. “El régimen cubano debe haberse dado cuenta de que Trump es bastante paciente y generoso cuando se le tiene en su lado bueno. Ahora bien, si siguen desafiando al presidente Trump y al secretario Marco Rubio, les garantizo que no durarán mucho si se le tiene en su lado malo”, escribió el legislador.
El congresista fue más allá al asegurar que, de mantenerse las provocaciones, la respuesta de Washington sería contundente. “Trump los aniquilará en cuestión de segundos”, agregó en su publicación, utilizando un lenguaje de alto impacto que rápidamente generó reacciones tanto de apoyo como de crítica en el debate político.
Las declaraciones se producen en un contexto de renovada presión política hacia La Habana por parte de sectores republicanos, que abogan por sanciones más severas, mayores restricciones financieras y diplomáticas, y una postura más dura frente a las autoridades cubanas en temas de derechos humanos, migración y cooperación regional.
Hasta el momento, no ha habido respuesta oficial pública del gobierno cubano a estas declaraciones específicas. Analistas señalan que este tipo de mensajes refuerza el tono confrontativo que ha marcado buena parte del discurso de algunos representantes de Florida respecto a la política hacia la isla, especialmente de cara a debates legislativos y electorales.
Altos funcionarios de la administración Trump han instado al régimen de La Habana a cambiar drásticamente de rumbo o se arriesga a ser derrocado. En este contexto, el secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que será necesario permitir a la población “más libertad” si quiere evitar perder el poder.
En declaraciones a Bloomberg durante la Conferencia de Seguridad de Múnich el fin de semana, se le preguntó a Rubio si existe una vía de escape para el régimen, ya que Estados Unidos continúa intensificando la presión sobre La Habana.
“Es importante que el pueblo cubano tenga más libertad, no solo política, sino económica. El régimen no está dispuesto a dársela. Teme que, si el pueblo cubano logra mantenerse por sí mismo, pierda el control sobre él”, dijo.
“El régimen ha sobrevivido casi exclusivamente con subsidios”, añadió Rubio. “Primero de la Unión Soviética, luego de Hugo Chávez. Ahora no tienen ninguno. El modelo ha quedado al descubierto”.
En otra parte de la entrevista, Rubio afirmó que el problema fundamental del país es que “no tiene economía, y quienes lo gobiernan y lo controlan no saben cómo mejorar la vida cotidiana de su pueblo sin ceder el poder sobre los sectores que controlan”.
Mientras tanto, la economía cubana sigue al borde del colapso. El viernes, se produjo un incendio masivo en la refinería de petróleo Ñico López, en la bahía de La Habana, que elevó una imponente columna de humo negro al cielo, sobrecargando aún más la deficiente red eléctrica del país.
FOTO: white House


