Miami, Reporta.news: Ayer, en Washington D.C., la líder opositora venezolana María Corina Machado se reunió con el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, en un encuentro de alto perfil en el contexto de las actuales tensiones políticas y geopolíticas en Venezuela. La reunión se produjo poco después de que Rubio compareciera ante el Senado de EE. UU. para detallar la postura de su país frente al país caribeño y la estrategia de transición tras la captura y detención del expresidente Nicolás Maduro.
Tras este encuentro, Machado pidió una “transición real” en Venezuela, insistiendo en que el proceso de cambio debe conducir a una salida definitiva del poder de todas las facciones del régimen, sin que queden sectores gobernando con poder o influencia. Según sus declaraciones, recogidas por agencias internacionales, la transición no puede repetir fórmulas “a la rusa”, donde “las mafias se quedan en el poder”, sino que debe reinstaurar instituciones democráticas que garanticen justicia y el reencuentro nacional.
Machado calificó este momento como de “horas y días decisivos” para Venezuela y destacó que cuenta con el respaldo de Estados Unidos y otras democracias globales, enfatizando la importancia de un proceso inclusivo y legítimo.
Posición frente a un gobierno de transición
En rueda de prensa posterior, Machado respondió a la prensa sobre si estuviese dispuesta a formar parte de un gobierno de transición encabezado por la presidenta encargada interina, Delcy Rodríguez (funcionaria del régimen chavista). Ella reiteró que solo apoyaría un proceso que garantice el fin de la influencia de los sectores del régimen actual, descartando acuerdos que simplemente compartan el poder con figuras asociadas al chavismo.
“Puedo asegurar a los venezolanos que la transición a la democracia tendrá lugar, porque contamos con el respaldo de las democracias más importantes del mundo y, muy especialmente, del gobierno del presidente Donald Trump”, afirmó.
Por su parte, Marco Rubio ha destacado la necesidad de un proceso de transición que incluya etapas de estabilización, recuperación y restauración democrática en Venezuela, dejando claro que este proceso llevará tiempo y que el control efectivo de las instituciones todavía está en manos de estructuras del régimen anterior. El secretario de Estado ha abierto la puerta a que líderes opositores, como Machado, puedan formar parte del proceso de transición, aunque también ha señalado las complejidades prácticas y la situación sobre el terreno.
Rubio enfatizó ante el Senado que, aunque el Gobierno de EE. UU. no planea nuevas intervenciones militares, no descartaría el uso de la fuerza si actores clave se apartan de un camino de cooperación con la comunidad internacional, un comentario que da contexto a la seriedad de los objetivos diplomáticos planteados.
Este encuentro se da en un momento de fuerte tensión política en Venezuela, marcada por debates sobre el control del poder, la participación de las fuerzas armadas, la liberación de presos políticos, y el regreso de miles de venezolanos a su país tras años de crisis. La postura de Machado refleja la aspiración de amplios sectores opositores de lograr un cambio profundo del modelo de gobierno, mientras que Estados Unidos busca equilibrar intereses democráticos con estabilidad regional y económica.
Para concluir la reunión entre Marco Rubio y María Corina Machado subraya una etapa crítica en el debate sobre el futuro de Venezuela. Machado lanza un llamado firme por una transición real que no deje vestigios del antiguo régimen, y Rubio reafirma el compromiso estadounidense de apoyar un proceso dirigido hacia la democratización, aunque dejando claro que este será complejo y prolongado. Las declaraciones de ambos actores marcan un hito en las relaciones internacionales en torno a Venezuela y plantean nuevos escenarios políticos en el hemisferio.
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