Miami, REPORTA.news: El viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba aseguró en recientes declaraciones que la presión económica ejercida por Estados Unidos y las restricciones al suministro de petróleo hacia la isla constituyen medidas “equivalentes a una guerra”, al describirlas como una forma de conflicto permanente de baja intensidad que está agravando la crisis energética y social del país.
Según el funcionario, el endurecimiento de las sanciones y las limitaciones financieras han reducido de forma drástica la capacidad de Cuba para adquirir combustible, materias primas y equipamiento esencial en los mercados internacionales. Afirmó que el impacto acumulado de estas políticas ha provocado daños económicos estimados en más de 1,3 billones de dólares, de acuerdo con cálculos oficiales del gobierno cubano, una cifra que no ha sido verificada de manera independiente por organismos internacionales.
Crisis energética y apagones prolongados
Uno de los efectos más visibles de la actual coyuntura es la crisis energética. La escasez de combustible ha derivado en apagones prolongados en varias regiones del país, con cortes eléctricos que —según las autoridades— pueden alcanzar hasta 20 horas diarias en determinados territorios. La situación afecta servicios clave como hospitales, sistemas de bombeo de agua, transporte público e industrias básicas.
El viceministro sostuvo que la falta de acceso estable a suministros petroleros y a financiamiento externo ha limitado la capacidad del Estado para sostener la generación eléctrica y ejecutar mantenimientos en la infraestructura energética, ya de por sí deteriorada.
Impacto social y aumento de la pobreza
Las autoridades cubanas describen el escenario actual como uno de “profundo sufrimiento social”. Datos citados por funcionarios indican que alrededor del 72% de la población vive en condiciones de pobreza o vulnerabilidad económica, en medio de inflación, escasez de alimentos y medicinas, y caída del poder adquisitivo. Expertos independientes señalan que, más allá de las sanciones, también influyen factores estructurales internos, como baja productividad, restricciones al sector privado y problemas de gestión.
Lista de patrocinadores del terrorismo y presión financiera
Otro elemento señalado por La Habana es la permanencia de Cuba en la lista estadounidense de países patrocinadores del terrorismo, lo que, según el gobierno complica aún más las transacciones bancarias, el acceso a créditos y las operaciones de comercio exterior. Entidades financieras internacionales suelen aplicar controles adicionales o evitar operaciones con la isla por riesgo regulatorio.
Estados Unidos, por su parte, ha defendido sus sanciones como instrumentos de presión política dirigidos al gobierno cubano y no a la población, y ha señalado que existen excepciones para la exportación de alimentos, medicinas y ayuda humanitaria. No obstante, autoridades cubanas y diversas organizaciones internacionales argumentan que las restricciones financieras y logísticas reducen en la práctica el alcance de esas excepciones.
Debate internacional abierto
Las declaraciones del viceministro reavivan el debate internacional sobre el efecto real de las sanciones en la población civil y sobre la eficacia de estas políticas para impulsar cambios políticos. Mientras Cuba denuncia un cerco económico con efectos humanitarios, Washington sostiene que sus medidas responden a preocupaciones de seguridad y derechos humanos.
El cruce de posiciones ocurre en un momento de fuerte tensión económica interna en la isla, con un sistema energético frágil y crecientes demandas sociales por mejoras en las condiciones de vida.
FOTO: Cortesia de Energy 21


