Miami, Reporta.news— La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunció la noche de ayer miércoles la destitución del general Vladimir Padrino López, quien permaneció más de una década al frente del Ministerio de Defensa y fue uno de los pilares fundamentales del aparato militar del chavismo.
La decisión marca un punto de inflexión en la estructura de poder del país sudamericano, profundamente alterada tras la captura del presidente Nicolás Maduro durante un operativo militar estadounidense en Caracas a inicios de enero.
Fin de una era en la cúpula militar
Padrino López había ocupado el cargo desde 2014, consolidándose como una de las figuras más influyentes dentro de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y un aliado clave de Maduro. Su permanencia simbolizaba la estabilidad del ala militar dentro del chavismo, incluso en momentos de alta tensión política y sanciones internacionales.
Durante la crisis desatada por la captura de Maduro, el entonces ministro ratificó públicamente su respaldo a Rodríguez como presidenta encargada y llamó a la cohesión de las fuerzas armadas frente a lo que calificó como una “agresión externa”.
Sin embargo, su salida evidencia tensiones internas y la necesidad del nuevo liderazgo de reconfigurar el control sobre el estamento militar.
Nuevo ministro en medio de la crisis
En sustitución de Padrino, Rodríguez designó al general Gustavo González López, un funcionario con amplia trayectoria en los organismos de inteligencia del Estado, incluyendo la dirección del SEBIN y la contrainteligencia militar.
Su nombramiento ha generado controversia tanto dentro como fuera de Venezuela, debido a su cercanía con sectores duros del chavismo y a las sanciones internacionales en su contra por presuntas violaciones de derechos humanos.
Analistas consideran que esta designación apunta más a reforzar el control político y de seguridad interna que a promover una apertura o reforma institucional.
Reacomodo del poder tras la caída de Maduro
La destitución de Padrino López se produce en un contexto de reestructuración acelerada del gobierno interino, que busca consolidarse tras el colapso del liderazgo tradicional. En las últimas semanas, se han registrado múltiples cambios en el gabinete y en los mandos de seguridad.
Este movimiento también refleja el malestar dentro de las fuerzas armadas, señalado por reportes recientes, así como la presión internacional que pesa sobre figuras clave del antiguo régimen.
Incertidumbre y consolidación
Aunque Rodríguez agradeció públicamente los años de servicio de Padrino, su salida deja claro que el equilibrio de poder dentro del chavismo está cambiando rápidamente. La sustitución de una figura histórica por un hombre de inteligencia sugiere un giro hacia una estrategia más centrada en el control interno en un momento de alta fragilidad política.
Con Maduro fuera del país y enfrentando procesos judiciales en Estados Unidos, el futuro de Venezuela sigue marcado por la incertidumbre, mientras el nuevo liderazgo intenta afianzar su dominio sobre las instituciones clave del Estado.
FOTO: Habana Time


