Miami, Reporta.news— La crisis política en Venezuela continúa profundizándose tras cumplirse tres meses desde que Delcy Rodríguez asumiera el poder sin que, hasta el momento, se haya convocado a elecciones presidenciales, generando crecientes cuestionamientos dentro y fuera del país.
Como Reporta.news ha informado, Rodríguez llegó a la presidencia de forma interina en enero de 2026, luego de la captura del entonces mandatario Nicolás Maduro durante una operación militar liderada por Estados Unidos. Su designación fue respaldada por el Tribunal Supremo de Justicia bajo la figura de “ausencia forzosa”, una interpretación legal que ha sido ampliamente debatida por su falta de sustento constitucional.
Uno de los principales puntos de tensión es la ausencia de un calendario electoral claro. De acuerdo con expertos y organizaciones civiles, la normativa venezolana establece que, ante una falta absoluta del presidente, deben convocarse elecciones en un plazo breve. Sin embargo, el máximo tribunal evitó declarar formalmente esa condición, lo que ha permitido prolongar el mandato interino sin comicios.
Esta situación ha sido duramente criticada por organizaciones como Provea, que advierten sobre el riesgo de consolidar un gobierno fuera de los marcos constitucionales. La falta de un llamado a elecciones es vista como un elemento clave que frena cualquier transición democrática real en el país.
El retraso electoral también está vinculado a factores geopolíticos. El gobierno de Estados Unidos, que ha reconocido a Rodríguez como líder legítima, ha pedido “paciencia” antes de organizar elecciones, argumentando la necesidad de estabilizar el país tras la crisis institucional y económica.
En paralelo, Washington ha levantado sanciones contra la mandataria interina y ha restablecido relaciones diplomáticas, lo que ha fortalecido su posición en el poder y reducido la presión inmediata para convocar a elecciones.
Durante estos tres meses, el gobierno de Rodríguez ha impulsado algunas medidas como la liberación parcial de presos políticos y propuestas de reformas económicas, especialmente en el sector petrolero. Sin embargo, estas acciones han sido opacadas por denuncias de retrasos judiciales, restricciones a la disidencia y acusaciones de autoritarismo.
Sectores de la oposición y activistas sostienen que el aplazamiento electoral responde más a una estrategia de consolidación del poder que a una transición ordenada. Mientras tanto, figuras opositoras continúan exigiendo garantías democráticas y un cronograma electoral transparente.
Sin embargo, a tres meses del inicio del gobierno interino, Venezuela se encuentra en un limbo político, un futuro incierto. La continuidad de Rodríguez, respaldada por factores internos y externos, contrasta con la ausencia de elecciones que permitan redefinir el rumbo institucional del país.
Analistas coinciden en que el futuro electoral dependerá en gran medida de la presión internacional y de los acuerdos políticos internos, más que de los plazos establecidos en la legislación venezolana.
Mientras tanto, la incertidumbre sigue marcando el panorama de una nación que aún espera una salida democrática a su prolongada crisis.
FOTO: El Nacional


