Miami, Reporta.news— El canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla acusó este jueves a Estados Unidos de ejercer “extorsión” sobre gobiernos latinoamericanos para que cancelen acuerdos históricos de cooperación médica con Cuba, en medio de una creciente tensión diplomática en la región.
Según Rodríguez, la política de Washington busca “asfixiar” la economía cubana, señalando directamente a las misiones médicas internacionales como uno de los principales objetivos. Este programa, activo desde la década de 1960, ha sido durante décadas una fuente clave de ingresos para la isla, generando miles de millones de dólares y proyectando influencia política y sanitaria en numerosos países.
El funcionario denunció que varios gobiernos latinoamericanos han comenzado a cancelar o revisar estos acuerdos bajo presión estadounidense, particularmente aquellos que buscan mantener relaciones cercanas con el presidente Donald Trump. A su juicio, estas decisiones responden más a intereses geopolíticos que a evaluaciones soberanas sobre los beneficios del programa.
Por su parte, Washington ha defendido su postura argumentando que el sistema de exportación de médicos cubanos constituye una forma de “trabajo forzoso”. Funcionarios estadounidenses sostienen que muchos profesionales de la salud son enviados al extranjero bajo condiciones restrictivas, con una parte significativa de sus salarios retenida por el Estado cubano.
Este señalamiento ha sido reiteradamente rechazado por La Habana, que considera las acusaciones como una campaña de descrédito contra uno de sus programas más emblemáticos. El gobierno cubano insiste en que sus misiones médicas representan un ejemplo de solidaridad internacional y cooperación Sur-Sur, especialmente en países con sistemas de salud frágiles o en situaciones de emergencia.
El conflicto refleja una disputa más amplia entre ambos países sobre influencia en América Latina, donde la diplomacia médica cubana ha sido históricamente una herramienta clave. A medida que más gobiernos revisan su participación en estos programas, el futuro de esta fuente vital de ingresos para Cuba —y de atención médica para miles de comunidades— queda cada vez más incierto.
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