Miami, Reporta.news— La noche del miércoles dejó una imagen poco habitual para muchos residentes de la capital cubana: barrios enteros de La Habana permanecieron iluminados durante varias horas, generando una mezcla de sorpresa, alivio y esperanza en medio de una prolongada crisis energética. Sin embargo, lo que para algunos fue un respiro, para otros no tardó en convertirse en un recordatorio de lo frágil que sigue siendo el sistema eléctrico nacional.
Vecinos de distintos municipios describieron la escena como “casi irreal”, tras semanas —e incluso meses— de apagones prolongados. Las redes sociales se llenaron de mensajes celebrando el regreso momentáneo de la electricidad, una necesidad básica que se ha convertido en un lujo intermitente para millones de cubanos.
Pero el entusiasmo duró poco.
De acuerdo con funcionarios del sector energético, mantener un nivel estable de suministro eléctrico requeriría la llegada mensual de al menos ocho buques petroleros similares al Anatoly Kolodkin, un petrolero ruso que recientemente atracó en la isla con cargamento de combustible. La cifra ilustra con crudeza la magnitud del desafío: Cuba depende en gran medida de importaciones para sostener su generación eléctrica, en un contexto de limitaciones financieras y restricciones logísticas.
En este escenario, el propio ministro de Energía Vicente de la O Levy ha llamado a moderar las expectativas. Aunque reconoció la mejoría puntual en el servicio, advirtió que no existen garantías de continuidad sin un flujo constante de combustible. En lugar de alimentar un optimismo inmediato, el funcionario reiteró que la estrategia del país sigue enfocada en reducir la dependencia externa a través del desarrollo de energías renovables, especialmente la solar.
El propio ministro De la O Levy confirmo lo de los ocho barcos, “Ocho barcos se necesitan mensualmente”, afirmó, en horario de máxima audiencia de la Mesa Redonda.
El gobierno ha impulsado en los últimos meses proyectos de parques fotovoltaicos como alternativa estructural a la crisis, apostando a que el abundante sol caribeño pueda sustituir, al menos parcialmente, las costosas importaciones de crudo. Sin embargo, especialistas advierten que estos proyectos requieren tiempo, inversión y una infraestructura que aún está en desarrollo.
Mientras tanto, la población continúa atrapada entre breves momentos de alivio y una rutina marcada por la incertidumbre energética. La Habana iluminada por unas horas no solo reflejó electricidad en las calles, sino también la persistente ilusión de estabilidad en un país donde la luz sigue siendo, más que un servicio garantizado, un acontecimiento.
FOTO: Cuba Debate


