Miami, Reporta.news— Washington volvió a quedar sacudido tras el tiroteo ocurrido durante la tradicional cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, un evento al que asisten periodistas, altos funcionarios, legisladores y figuras clave del gobierno federal. El incidente no solo encendió las alarmas sobre la seguridad presidencial, sino que también provocó un inesperado giro político en el Capitolio: el aumento del respaldo, incluso entre demócratas, a la propuesta del presidente Donald Trump de construir un nuevo salón de baile en la Casa Blanca que incluya un búnker subterráneo.
Durante años, la iniciativa había sido criticada por opositores como una obra innecesaria y ostentosa. Sin embargo, los hechos recientes han llevado a varios legisladores a reconsiderar su postura, especialmente por la vulnerabilidad que representa reunir en un mismo lugar a gran parte de la línea de sucesión del gobierno de Estados Unidos.
Uno de los primeros en pronunciarse fue el senador demócrata por Pensilvania, John Fetterman, quien asistió al evento y fue testigo del caos generado tras el ataque. En un mensaje publicado en la red social X, Fetterman fue contundente:
“Ese recinto no fue construido para albergar un evento al que asiste la línea de sucesión del gobierno de los Estados Unidos. Tras lo presenciado anoche, dejen a un lado el TDS y construyan el salón de baile de la Casa Blanca para eventos exactamente como este”.
La declaración llamó la atención no solo por el respaldo directo a una propuesta impulsada por Trump, sino también por provenir de una figura demócrata que en otras ocasiones ha mantenido diferencias con el mandatario republicano.
Fuentes en el Capitolio señalan que Fetterman no estaría solo. Varios demócratas, aunque sin expresarlo públicamente, habrían comenzado a ver con otros ojos el proyecto, particularmente desde el ángulo de seguridad nacional. La posibilidad de contar con un espacio moderno, blindado y con acceso inmediato a instalaciones de emergencia se ha convertido en un argumento difícil de ignorar.
Hasta ahora, el plan había sido descrito por críticos como un “proyecto de vanidad”, presuntamente financiado por donantes privados interesados en ganar influencia con Trump. Sin embargo, tras el atentado, el debate parece haberse desplazado desde la estética y la política hacia la protección institucional.
Analistas consideran que el incidente podría marcar un punto de inflexión en la discusión sobre la infraestructura de seguridad en Washington. La cena de corresponsales tradicionalmente vista como una celebración social y mediática, se transformó en una demostración de los riesgos que enfrentan los eventos de alto perfil en la capital estadounidense.
Mientras continúan las investigaciones sobre el ataque y se revisan los protocolos de seguridad, en el Congreso crece la percepción de que el proyecto del nuevo salón de baile podría pasar de ser una idea polémica a una prioridad nacional.
FOTO: Cortesia ADN


