** He encontrado reportes recientes que atribuyen al excongresista liberal demócrata Joe García comentarios sobre una supuesta agenda de ocho puntos entre Washington y La Habana, incluyendo un posible retorno de cientos de miles de cubanos desde EE.UU. a Cuba. Sin embargo, estos reportes describen el tema como una propuesta o punto de conversación presuntamente discutido, no como una política oficial anunciada por el gobierno estadounidense.
Miami, Reporta.news— Cuando muchos cubanos escaparon de la Isla dejando atrás persecución, hambre, vigilancia política y décadas de opresión comunista, difícilmente imaginaron que un excongresista cubanoamericano terminaría hablando —aunque sea como parte de una supuesta negociación— sobre la posibilidad de devolverlos al mismo sistema del que huyeron.
Las recientes declaraciones del excongresista demócrata Joe García han provocado una ola de indignación entre sectores del exilio cubano luego de revelar detalles de una presunta agenda de conversaciones entre Washington y La Habana que incluiría uno de los escenarios más alarmantes jamás planteados: el eventual retorno a Cuba de hasta 500.000 cubanos actualmente residentes en Estados Unidos. Esto ha sido calificado por fuentes contactadas en Washington como FAKE NEWS.
Según reportes publicados este fin de semana, García describió una hoja de ruta de ocho puntos que presuntamente estaría siendo discutida entre ambos gobiernos, abarcando temas como presos políticos, reformas económicas, reclamaciones de propiedades confiscadas, el embargo y la reintegración financiera de Cuba. Pero ningún punto ha causado tanta indignación como el relacionado con los migrantes cubanos bajo procesos migratorios vulnerables en EE.UU.
Una propuesta moralmente inaceptable
Aunque García ha sugerido que no se trataría de una expulsión inmediata sino de un proceso gradual y negociado, la mera posibilidad de discutir el retorno masivo de cubanos a un país donde continúan la represión política, la falta de libertades civiles y la persecución contra opositores resulta, para muchos, profundamente ofensiva. Nuestra fuentes dice que la única negociación es la “terminación del sistema comunista, la entrega de Raul Castro y salida del poder de todos los dirigentes que hasta ahora han mantenido a todos los cubanos bajo el yugo comunista”.
La pregunta es inevitable: ¿Cómo puede un político cubanoamericano siquiera considerar la idea de devolver personas al mismo régimen del cual huyeron buscando libertad?
Muchos de esos cubanos vendieron todo, cruzaron selvas, soportaron cárceles migratorias, extorsiones, hambre y peligros inimaginables para llegar a territorio estadounidense. Otros llegaron bajo programas humanitarios precisamente porque Washington reconocía que la situación dentro de Cuba era insostenible.
Hablar hoy de repatriaciones masivas hacia una nación en colapso económico, con apagones permanentes, escasez extrema de alimentos y un sistema político sin elecciones libres, parece para muchos no solo un error político, sino una traición moral.
El exilio cubano históricamente ha rechazado cualquier acuerdo que fortalezca al aparato represivo cubano a costa de los derechos individuales de quienes escaparon de él. Para miles de familias en Miami y otras ciudades de Estados Unidos, el mensaje implícito de estas declaraciones es devastador: que después de huir del comunismo, podrían terminar siendo negociados políticamente.
El excongresista tiene la responsabilidad de aclarar si está describiendo un escenario hipotético, una conversación informal o una negociación real con actores de poder.
FOTO: Florida Politics


