Miami, Reporta.news— La crisis de combustible en Cuba podría estar enfrentando un nuevo y preocupante capítulo tras el inesperado cambio de rumbo del petrolero ruso Universal, un buque que transporta una carga estimada de 250.000 barriles de diésel y que durante semanas fue observado como una posible tabla de salvación para el colapsado sistema energético de la Isla.
Después de permanecer más de treinta días prácticamente inmóvil en el Atlántico, el buque ha modificado drásticamente su trayectoria y ahora se aleja del Caribe, alimentando interrogantes sobre el deterioro de las relaciones energéticas entre Moscú y La Habana o sobre la incapacidad del régimen cubano para concretar operaciones de importación en medio de una crisis financiera cada vez más severa.
Según confirmó el investigador energético Jorge Piñón, experto del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, el cambio no es menor ni puede interpretarse como un simple ajuste de navegación.
“No es solamente el cambio de ruta, sino también la velocidad. Después de más de treinta días estando en limbo, el Universal ha dado un claro cambio de rumbo (sureste) entrando en el Atlántico Sur, lejos de costas cubanas”, explicó Piñón al medio independiente 14ymedio.
El especialista añadió un dato especialmente revelador: la velocidad del petrolero aumentó abruptamente de apenas 1.3 nudos a 10.5 nudos, un comportamiento que, en términos marítimos, suele sugerir que finalmente se ha definido un destino operacional.
Sin embargo, el misterio persiste: el destino final del buque continúa sin aparecer reflejado en las plataformas internacionales de rastreo marítimo.
Una señal alarmante para Cuba
La salida del Universal de la órbita caribeña representa una noticia potencialmente devastadora para Cuba, que atraviesa una de las peores crisis energéticas de las últimas décadas. El país enfrenta apagones masivos, escasez de combustible, interrupciones en el transporte público y un deterioro creciente de su infraestructura eléctrica.
Durante meses, el régimen cubano ha dependido casi exclusivamente de envíos energéticos provenientes de aliados políticos como Rusia, Venezuela y México para intentar contener el colapso interno. Pero incluso esos suministros han mostrado señales de agotamiento, irregularidades y retrasos.
El caso del Universal resulta particularmente simbólico porque el barco permaneció semanas en una especie de “limbo marítimo”, generando expectativas de que eventualmente recalara en puertos cubanos para aliviar la aguda falta de diésel que afecta tanto a la generación eléctrica como al transporte de mercancías y alimentos.
Ahora, todo parece indicar lo contrario.
¿Problemas de pago o cambio geopolítico?
Aunque oficialmente no existe explicación sobre el cambio de ruta, expertos del sector no descartan varios escenarios.
Uno de ellos apunta a posibles dificultades de pago por parte de La Habana. Cuba atraviesa una severa crisis de liquidez, con problemas documentados para honrar compromisos internacionales, retrasos con proveedores y limitaciones para acceder a financiamiento externo.
Otro escenario podría estar relacionado con reajustes estratégicos de Rusia en medio de sus propias presiones económicas y geopolíticas. Moscú, inmersa en fuertes sanciones occidentales y en elevados costos logísticos internacionales, ha priorizado destinos más rentables para sus exportaciones energéticas.
También existe la posibilidad de que el cargamento haya sido redirigido hacia otro comprador que ofreciera mejores condiciones comerciales, dejando nuevamente a Cuba en una posición vulnerable.
El silencio oficial de La Habana
Como suele ocurrir en temas relacionados con combustible y abastecimiento energético, el régimen cubano ha mantenido absoluto silencio sobre el caso del Universal. Ninguna institución estatal ha confirmado si existía un acuerdo para recibir el cargamento o si la Isla esperaba efectivamente el arribo del buque.
La opacidad informativa vuelve a contrastar con la realidad que viven millones de cubanos, golpeados diariamente por apagones prolongados, inflación descontrolada y crecientes dificultades para acceder a productos básicos.
Mientras el petrolero ruso se aleja cada vez más del Caribe, también parece desvanecerse otra esperanza de alivio energético para una nación atrapada en una crisis que no da tregua.
La pregunta que queda en el aire es inevitable: ¿ha perdido Cuba otro suministro vital de combustible o simplemente se trata de un cambio temporal de estrategia marítima? Por ahora, el Universal sigue navegando… pero no hacia La Habana.
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