¿Cómo pasó un hombre que estuvo tan cerca de la organización política creada por Mas Canosa a cuestionar hoy precisamente a quienes mantienen en Washington una de las posiciones más duras contra la dictadura cubana?
Miami, Reporta.news— Ayer vi un video del excongresista Joe García en el que arremete contra los representantes cubanoamericanos María Elvira Salazar, Carlos Giménez y Mario Díaz-Balart. Los acusa, entre otras cosas, de estar en contra de la inmigración y de haber abandonado a sus propios hermanos cubanos.
Confieso que me produjo tristeza.
Y mientras escuchaba a García, no pude evitar pensar en otra época, en otro Miami y, sobre todo, en Jorge Mas Canosa.
Porque estamos hablando del mismo Joe García que comenzó su carrera política vinculado estrechamente a la Fundación Nacional Cubano Americana y a la figura de Mas Canosa, uno de los hombres que más hizo por convertir al exilio cubano en una fuerza política capaz de influir en Washington.
La propia trayectoria de García confirma esa conexión. Fue director ejecutivo de la Fundación Nacional Cubano Americana y, años después, él mismo recordó que su carrera política comenzó de la mano de Jorge Mas Canosa y Pepe Hernández. En una entrevista reciente afirmó incluso que había viajado a 17 países para ayudar a traer cubanos a Estados Unidos.
Por eso resulta inevitable preguntarse: ¿qué ocurrió en el camino?
Del anticastrismo de Mas Canosa a la política demócrata
Jorge Mas Canosa entendió algo que pocos habían comprendido entonces: que el exilio cubano podía utilizar el sistema político estadounidense para defender la libertad de Cuba.
Mas Canosa no creó simplemente una organización de exiliados. Construyó una maquinaria política.
La Fundación Nacional Cubano Americana trabajó durante años para promover la democracia y los derechos humanos en Cuba y tuvo un papel importante en la aprobación de leyes como la Cuban Democracy Act y la Ley Helms-Burton.
García formó parte de aquella estructura.
Pero con los años su trayectoria política tomó otro rumbo.
Fue congresista demócrata por Florida entre 2013 y 2015 y posteriormente se convirtió en una de las voces cubanoamericanas que defendieron una política de mayor acercamiento y diálogo con La Habana.
Y hoy lo encontramos cuestionando precisamente a los tres congresistas cubanoamericanos que en Washington representan una de las posiciones más firmes frente al régimen cubano.
Eso no sería necesariamente un problema.
En democracia cualquiera tiene derecho a cambiar de opinión.
El problema es cuando se pretende presentar la nueva posición como si fuera la única manera legítima de defender a los cubanos.
¿Abandonaron María Elvira, Giménez y Díaz-Balart a los cubanos?
Aquí es donde el discurso de García merece ser cuestionado.
María Elvira Salazar, Carlos Giménez y Mario Díaz-Balart pueden ser criticados. Naturalmente.
Pero decir que han abandonado a los cubanos exige demostrarlo.
Y los hechos recientes cuentan otra historia.
Los tres han mantenido una agenda política centrada en presionar al régimen de La Habana. En febrero, por ejemplo, Salazar, Giménez y Díaz-Balart estuvieron entre los congresistas que reclamaron acciones contra Raúl Castro por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996.
En mayo volvieron a aparecer juntos públicamente para pedir que Castro respondiera por aquellos hechos.
Y en enero, Díaz-Balart y Giménez habían pedido incluso medidas adicionales contra el régimen, incluyendo restricciones a vuelos y remesas como mecanismo de presión.
Se puede estar de acuerdo o en desacuerdo con esas estrategias.
Pero afirmar que esos congresistas simplemente “abandonaron” a los cubanos es, como mínimo, una afirmación que necesita mucha más evidencia.
La burla de abril
García también parece utilizar en su video una de las armas favoritas de la política: convertir una predicción fallida en motivo de burla.
Se refiere a las declaraciones realizadas por congresistas cubanoamericanos sobre la posibilidad de que el régimen cubano estuviera llegando a su final.
Y aquí sí hay que poner las cosas en contexto.
María Elvira Salazar fue particularmente contundente durante abril. En una audiencia del Congreso afirmó que el régimen cubano estaba “en soporte vital” y pidió a la administración Trump aumentar la presión. También había declarado que los cubanos habían perdido el miedo a la dictadura.
¿Se produjo la caída del régimen en abril?
No.
¿Se puede criticar a quienes hicieron pronósticos demasiado optimistas?
Por supuesto.
Pero una cosa es cuestionar una predicción y otra utilizarla para sugerir que quienes luchan contra la dictadura han dejado de representar a los cubanos.
Porque si de eso se trata, entonces habría que preguntarse cuántas veces durante las últimas seis décadas se ha anunciado, esperado o pronosticado el final del castrismo sin que este haya ocurrido.
¿Y qué tiene que ver Eliott Rodríguez?
Aquí aparece la parte política que quizá sea la más interesante.
García no menciona, al menos en el video que hemos podido revisar a partir de su descripción, que esté haciendo campaña por Eliott Rodríguez.
Pero el momento político no puede ignorarse.
Rodríguez ganó la primaria demócrata del Distrito 27 y será el rival de María Elvira Salazar en noviembre. El propio Rodríguez ha dicho que quiere poner el récord de Salazar bajo los reflectores y derrotarla.
Por eso, cuando una figura política con la trayectoria de Joe García aparece atacando públicamente a Salazar en plena campaña electoral, resulta legítimo preguntarse si estamos ante una simple opinión personal o ante una pieza más del esfuerzo demócrata por conquistar el Distrito 27.
Eso no significa afirmar que García esté formalmente haciendo campaña por Rodríguez si no lo ha dicho.
Significa reconocer una realidad política evidente:
cada ataque contra Salazar beneficia políticamente a quien intenta derrotarla.
Y Rodríguez es precisamente quien intenta hacerlo.
La verdadera pregunta
Quizás la pregunta no sea qué le pasó a Joe García.
Quizás la pregunta sea qué ha pasado con una parte del exilio cubano.
Porque aquel Miami que convirtió a Jorge Mas Canosa en una figura de influencia nacional tenía una visión muy clara: utilizar el poder político adquirido en Estados Unidos para presionar por la libertad de Cuba.
Hoy existen cubanoamericanos que han tomado otro camino y consideran que la solución pasa por una política de diálogo, reconciliación, apertura y acercamiento.
Están en su derecho.
Pero también están en su derecho quienes creen que después de más de seis décadas de dictadura no se puede confundir reconciliación con concesión, ni diálogo con rendición.
Recordamos que en 2024 García llegó a agradecer públicamente a María Elvira Salazar por defender a las pequeñas empresas privadas cubanas sin vínculos con el régimen e incluso dijo estar tratando de organizar un encuentro entre ella y empresarios cubanos.
Lo paradójico es que Joe García, quien alguna vez estuvo tan cerca del hombre que convirtió la causa cubana en una fuerza política nacional, sea ahora quien cuestione a quienes continúan defendiendo una línea mucho más próxima a aquella tradición.
Jorge Mas Canosa murió en 1997.
Pero la pregunta que dejó pendiente sigue vigente:
¿Cómo utilizar el poder político de Miami para conseguir una Cuba libre?
La diferencia es que hoy los cubanos y los cubanoamericanos parecen tener respuestas muy diferentes.
Y la batalla por esas respuestas también se está librando en las urnas.
El próximo 3 de noviembre, María Elvira Salazar y Eliott Rodríguez se enfrentarán por el Distrito 27.
Y quizás entonces sepamos hasta dónde ha cambiado políticamente aquel Miami que alguna vez fue construido, en buena medida, bajo la sombra de Jorge Mas Canosa.
FOTO: Cortesia de OnCuba News


