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Marco Rubio en Colombia: Washington vuelve a mirar al sur con mano dura

Miami, Reporta.news— La visita del secretario de Estado marca un nuevo capítulo en la relación entre Estados Unidos y Colombia, con el narcotráfico, la seguridad, el comercio y Venezuela como piezas de una estrategia mucho más amplia de la administración Trump

La visita del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, a Colombia no es una visita diplomática más.

Su llegada este martes a Barranquilla representa el comienzo de una nueva etapa en las relaciones entre Washington y Bogotá y, al mismo tiempo, una señal inequívoca de que la administración de Donald Trump pretende recuperar una posición de mayor influencia en América Latina.

Rubio se reunió con el nuevo presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, apenas un mes después de que este asumiera el poder. La diferencia con los últimos años de la administración de Gustavo Petro difícilmente podría ser mayor.

Washington y Bogotá parecen hablar ahora el mismo idioma cuando se trata de seguridad, narcotráfico y lucha contra las organizaciones criminales.

El propio Departamento de Estado colocó la cooperación contra el narcoterrorismo entre las prioridades de la visita. Colombia, además, se incorporó recientemente a la coalición estadounidense contra los carteles de las Américas, un mecanismo que busca compartir inteligencia, fortalecer la cooperación judicial y coordinar operaciones contra las organizaciones criminales.

De Petro a De la Espriella: un giro de 180 grados

Durante el gobierno de Gustavo Petro, la relación con Washington estuvo marcada por frecuentes choques políticos, particularmente durante la administración Trump.

Ahora el escenario es completamente diferente.

De la Espriella ha asumido una posición mucho más cercana a la Casa Blanca y ha colocado la lucha contra las organizaciones armadas y el narcotráfico en el centro de su política de seguridad.

Para Washington, Colombia vuelve a ser un socio estratégico.

Y Rubio llegó precisamente para consolidar esa relación.

La agenda incluye seguridad regional, narcotráfico, comercio y cooperación después del devastador terremoto que golpeó al país en agosto. La Cancillería colombiana ha definido el encuentro como una oportunidad para fortalecer y revitalizar la relación bilateral.

Pero detrás de la diplomacia existe un objetivo mucho más grande: construir una alianza regional capaz de enfrentar conjuntamente al crimen organizado y al narcotráfico.

El narcotráfico es la prioridad

El mensaje de Washington es claro: los carteles y las organizaciones criminales ya no serán tratados solamente como un problema policial.

La administración Trump está promoviendo una estrategia mucho más agresiva contra el narcotráfico en el continente.

Rubio ha dejado claro que Estados Unidos quiere profundizar la cooperación con los gobiernos que estén dispuestos a combatir frontalmente a estas organizaciones.

Y Colombia ocupa un lugar central porque continúa siendo uno de los principales escenarios de producción y tránsito de cocaína hacia los mercados internacionales.

La nueva administración colombiana, por su parte, ha adoptado una política de seguridad mucho más cercana a la estrategia de Washington, incluyendo una mayor cooperación militar y de inteligencia.

Ese acercamiento puede cambiar radicalmente el equilibrio de fuerzas en la región.

¿Bases militares estadounidenses?

Uno de los temas que más atención ha generado alrededor de la visita es la cooperación militar.

Aunque no se ha anunciado una instalación de nuevas bases militares estadounidenses en Colombia, la cooperación de seguridad está aumentando considerablemente y existen discusiones sobre operaciones conjuntas, inteligencia, vigilancia y modernización de las capacidades militares colombianas.

El debate es inevitable.

Para los defensores de esta estrategia, Estados Unidos necesita aliados capaces de enfrentar a organizaciones criminales que operan más allá de las fronteras.

Para sus críticos, una mayor presencia militar estadounidense puede abrir un debate sobre soberanía nacional y sobre hasta dónde debe llegar la cooperación con Washington.

Lo cierto es que Bogotá parece haber escogido un camino muy diferente al de los últimos cuatro años.

Aranceles: la otra carta sobre la mesa

Pero Rubio no llegó solamente con un mensaje de seguridad.

También hay dinero y comercio.

Colombia busca reducir la presión de los aranceles estadounidenses, mientras Washington quiere avanzar hacia nuevos acuerdos comerciales con Colombia, Ecuador y Perú.

Rubio afirmó que Estados Unidos espera concluir próximamente acuerdos comerciales con los tres países.

Es una señal importante.

La administración Trump está intentando construir una relación en la que seguridad y comercio vayan de la mano.

Washington ofrece cooperación, inteligencia, equipamiento y oportunidades comerciales; a cambio, espera gobiernos dispuestos a combatir el narcotráfico, controlar la inmigración ilegal y mantener una relación estratégica con Estados Unidos.

Venezuela tampoco está fuera del tablero

Aunque Venezuela no aparece formalmente como el principal punto de la agenda, resulta prácticamente imposible hablar de seguridad regional sin hablar de Venezuela.

La cercanía geográfica con Colombia, las organizaciones criminales que operan a través de las fronteras y la profunda implicación de Washington en la crisis venezolana convierten al país vecino en una pieza inevitable del rompecabezas.

La administración Trump ha incrementado dramáticamente su participación en la región y Rubio ha defendido recientemente la estrategia estadounidense respecto a Venezuela.

Colombia, por su posición geográfica, puede convertirse en uno de los principales aliados de Washington en cualquier nueva estrategia hacia Caracas.

Y eso convierte la relación Rubio-De la Espriella en algo mucho más importante que una simple reunión diplomática.

Rubio mira hacia el sur

Después de Colombia, Rubio continuará su gira por Ecuador y Perú.

Los tres países tienen algo en común: gobiernos que han mostrado una disposición mucho mayor a trabajar con Washington en materia de seguridad y narcotráfico.

El mensaje de la Casa Blanca parece evidente.

Estados Unidos quiere volver a mirar hacia América Latina.

Pero esta vez no solamente desde los discursos diplomáticos tradicionales.

La nueva estrategia de Trump combina seguridad, lucha contra los carteles, comercio, control migratorio y alianzas políticas con gobiernos dispuestos a asumir una posición firme frente al crimen organizado.

Colombia puede convertirse en una de las piezas principales de esa estrategia.

La visita de Marco Rubio es, por tanto, mucho más que una fotografía entre dos funcionarios.

Es el primer gran capítulo de una relación que puede transformar nuevamente el papel de Colombia en América Latina y convertir a Bogotá en uno de los principales socios de Washington en su nueva batalla contra el narcotráfico y las organizaciones criminales.

Y en Washington saben perfectamente que, en esta batalla, Colombia no es un espectador. Es una pieza fundamental.

FOTO: Archivo IA

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