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CUBA TRANSFORMA LAS BODEGAS: NACEN LOS “MERCADOS DE BARRIO” MIENTRAS LA LIBRETA PIERDE TERRENO

Miami, Reporta.news— El Gobierno cubano está acelerando una profunda transformación de uno de los símbolos más conocidos de la economía implantada después de 1959: la tradicional bodega vinculada a la libreta de abastecimiento.

El nuevo experimento lleva un nombre cuidadosamente escogido: “Mercado de Barrio”.

Pero detrás de esa denominación existe un cambio mucho mayor. De las más de 12,000 bodegas existentes en Cuba, las autoridades han seleccionado solamente 1,913 —alrededor del 16%— para continuar funcionando como bodegas destinadas principalmente a personas consideradas en situación de vulnerabilidad, mientras otros establecimientos comienzan a convertirse al nuevo modelo comercial. Actualmente funcionan 47 bajo esa modalidad, según declaraciones de Marpessa Portal de Villiers, directora general de Ventas de Mercancías del Ministerio de Comercio Interior.

¿QUÉ SON REALMENTE LOS “MERCADOS DE BARRIO”?

No se trata simplemente de abrir pequeñas tiendas.

La Resolución 16/2026 del Ministerio del Comercio Interior establece que los Mercados de Barrio funcionarán en establecimientos seleccionados y podrán ser administrados por empresas, mipymes, cooperativas no agropecuarias, trabajadores por cuenta propia, modalidades de inversión extranjera y otros actores autorizados.

Los establecimientos estatales son adjudicados mediante licitación. Es decir, el inmueble puede continuar perteneciendo al Estado aunque su explotación comercial quede en manos de otro actor económico.

La regulación incluso concede incentivos importantes: quienes administren determinados establecimientos pueden quedar exonerados del alquiler durante los primeros dos años, plazo que puede prorrogarse cuando hayan realizado inversiones. La empresa propietaria del inmueble recibe a cambio un porcentaje de las utilidades acordado entre las partes.

Aquí aparece una de las grandes paradojas del nuevo modelo cubano.

Durante décadas, el sistema económico cubano redujo drásticamente el espacio de los pequeños comerciantes privados y convirtió la bodega en una pieza fundamental de la distribución estatal y del racionamiento. Ahora, ante la incapacidad de esa misma red para mantener un abastecimiento estable, el Gobierno recurre parcialmente a mipymes, cooperativas y trabajadores privados para administrar comercios de proximidad.

No significa una privatización plena del comercio. El Estado conserva importantes mecanismos de regulación y control.

DESDE POLLO Y ARROZ HASTA JABÓN Y PASTA DENTAL

La lista oficial de productos que pueden comercializarse bajo este programa resulta también reveladora.

Incluye leche en polvo, pollo, huevos, carnes, pescado, aceite vegetal, arroz, azúcar, café, pastas, granos y harina de trigo, además de productos de higiene como detergente, jabón, papel sanitario, desodorante y crema dental.

El Gobierno sostiene que esta nueva estructura permitirá aumentar la oferta y reducir precios. Esa promesa, sin embargo, tendrá que enfrentarse con el problema fundamental de la economía cubana: una tienda puede cambiar de administrador, de nombre y hasta de sistema comercial, pero para llenar sus estantes primero tiene que existir producción o capacidad para importar mercancías.

MIENTRAS TANTO, CINCO LIBRAS DE ARROZ DONADAS POR CHINA

La contradicción se hace todavía más evidente cuando se observa lo que continúa ocurriendo en las bodegas tradicionales.

Mientras el Gobierno reorganiza su red comercial, esos establecimientos siguen siendo utilizados para entregar los escasos productos que llegan mediante el sistema racionado y las donaciones internacionales.

Portal de Villiers informó que se está distribuyendo un módulo que incluye cinco libras de arroz procedentes de una donación china, además de una libra de azúcar y otra de chícharos, estas últimas mediante venta.

El arroz gratuito se distribuye en Pinar del Río, Artemisa, La Habana, Matanzas, Cienfuegos, Villa Clara, Sancti Spíritus, Holguín, Santiago de Cuba, Guantánamo y la Isla de la Juventud. En Mayabeque, según la funcionaria, el reparto ya concluyó. También se distribuye un kilogramo de frijoles negros donados en La Habana, Holguín, Santiago de Cuba y Guantánamo.

La dependencia de las donaciones no es una especulación. China ha enviado durante 2026 decenas de miles de toneladas de arroz a Cuba como asistencia alimentaria de emergencia. Uno de los cargamentos anunciado en mayo ascendió a 15,000 toneladas, dentro de un compromiso entonces informado de 60,000 toneladas.

¿EL PRINCIPIO DEL FIN DE LA LIBRETA?

Conviene hacer aquí una precisión importante: el Gobierno cubano no ha anunciado oficialmente la eliminación nacional de la libreta de abastecimiento.

Sin embargo, la reducción de la red tradicional de bodegas y la expansión de los Mercados de Barrio apuntan hacia una transformación sustancial del sistema mediante el cual durante décadas se distribuyó la llamada canasta básica.

El propio Gobierno parece estar concentrando progresivamente la asistencia subsidiada en los sectores que considera más vulnerables, mientras otra parte de la población tendría que adquirir una proporción creciente de sus alimentos en mercados donde los precios dependerán mucho más de las condiciones comerciales.

Ese cambio merece especial atención porque puede representar una transición desde un sistema de subsidios generalizados hacia otro mucho más focalizado.

EL GRAN PROBLEMA SIGUE SIENDO EL MISMO

El Gobierno puede cambiar el nombre de los establecimientos. Puede arrendarlos, licitarlos, otorgar incentivos fiscales y permitir que una mipyme o un trabajador por cuenta propia los administre.

Pero ninguna reforma administrativa resuelve por sí sola el problema esencial: Cuba necesita producir alimentos, generar divisas y disponer de una cadena de suministro capaz de abastecer regularmente sus mercados.

Ese será el verdadero examen de los nuevos Mercados de Barrio.

Para una población acostumbrada durante más de seis décadas a acudir a la bodega con la libreta de abastecimiento, el cambio puede resultar histórico. Pero también deja una imagen difícil de ignorar: mientras se anuncia una nueva estructura comercial, parte de la población continúa esperando cinco libras de arroz que no produjo la economía nacional, sino que fueron enviadas gratuitamente desde China.

Los Mercados de Barrio podrán representar una nueva modalidad comercial. Lo que todavía está por demostrarse es si tendrán mercancías suficientes y precios que pueda pagar el cubano promedio.

Porque cambiar el letrero de la bodega es relativamente sencillo; llenar sus estantes es otra historia.

FOTO: Reporta.news  S.I.

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