Miami, Reporta.news: Siempre lo dijimos y alertamos a los comisionados de entonces para que investigaran las empresas que estaban licitando y la que gano la licitación, aparentemente no lo hicieron.
El sistema elevado automatizado Metromover, que ha sido un ícono del transporte urbano gratuito en el centro de Miami desde 1986, está en pleno proceso de modernización. Sin embargo, el proyecto, inicialmente planificado para concluir en 2025, se ha convertido en un dolor de cabeza para las autoridades y los usuarios: las obras están retrasadas, los viajes más lentos y el condado ha tenido que desembolsar millones de dólares extra para intentar encarrilar la construcción.
Un proyecto ambicioso que se atasca
La modernización del Metromover busca reemplazar sistemas antiguos e instalar tecnología más eficiente para garantizar su fiabilidad y extender su vida útil por décadas. El plan original, con un costo estimado de unos $150 millones financiados con impuestos locales y fondos federales, contemplaba la actualización de los subsistemas eléctricos, el centro de control maestro y otros componentes críticos para hacer al sistema más rápido y menos susceptible a fallas.
Pero los plazos no se han cumplido. Aunque el contrato fue firmado en 2021 y la construcción comenzó en 2022, el trabajo se ha extendido más allá de la fecha límite de mayo de 2025, con expectativas de finalización que se han corrido hasta 2028 o 2029, según fuentes del condado.
Retrasos y alteraciones en el servicio
Los retrasos han tenido efectos palpables en los usuarios. Para permitir que la obra avance sin detener por completo el servicio, el condado ha tenido que modificar los horarios de operación del Metromover en varias fases, lo que ha ralentizado los viajes y causado incomodidades continuas.
El desafío radica en trabajar sobre una infraestructura vieja mientras el sistema sigue en funcionamiento, lo cual es mucho más complejo y laborioso que una renovación total con paros prolongados. Las autoridades creían que mantener el servicio activo era beneficioso para la comunidad, pero este enfoque ha sido uno de los factores que han complicado las obras y extendido los plazos.
Un solo proveedor, más supervisión y más dinero
Una fuente significativa de la tensión ha sido la incapacidad del contratista principal —en este caso Alstom Transport USA Inc.— para cumplir con los hitos del proyecto y la lenta ejecución de sus labores. Como resultado, el condado decidió asignar $15,5 millones adicionales a una segunda empresa, AtkinsRealis USA Inc., para que supervise el trabajo, controle calendarios y monitoree cumplimiento técnico, además de apoyar en posibles reclamaciones, mediación y arbitraje por demoras.
Este paso se dio después de que la dirección del proyecto advirtiera que el equipo original no estaba cumpliendo con las exigencias contractuales, lo que había comprometido seriamente el cronograma y la calidad esperada de los trabajos.
Críticas y dilemas estructurales
La situación no solo ha generado quejas de los pasajeros por los retrasos y cambios de servicio, sino también críticas a la gestión del proyecto. Algunos funcionarios y columnistas locales han cuestionado si era prudente planear expansiones del sistema (como una posible extensión hacia Miami Beach o el Design District) cuando todavía no se logra completar las mejoras básicas en la infraestructura existente.
Además, mantener la operación mientras se moderniza implica desafíos técnicos considerables y la necesidad de múltiples cierres temporales de estaciones, algo que a veces ha dejado fuera de servicio ciertas partes del sistema para permitir trabajos esenciales.
Un futuro incierto y costoso
Aunque la inversión aspira a mejorar la frecuencia, fiabilidad y mantenimiento, reduciendo interrupciones a largo plazo, el camino hacia su culminación ha sido tortuoso. Los retrasos no solo aumentan el coste de la modernización sino que también generan incertidumbre sobre cuándo los residentes y visitantes podrán disfrutar de un Metromover totalmente renovado y eficiente.
El caso del Metromover en Miami-Dade se presenta como un ejemplo de los retos que enfrentan los sistemas de transporte urbano cuando combinan infraestructura envejecida, contratos complejos y expectativas altas de continuidad de servicio. El éxito final del proyecto sigue siendo un objetivo, pero hasta ahora ha sido una travesía más costosa y prolongada de lo que muchos esperaban.
FOTO: MD Dpto Transport


