Miami, Reporta.news— Una nueva instalación de inteligencia electrónica construida en Bejucal, al sur de La Habana, ha encendido las alarmas entre expertos en seguridad nacional de Estados Unidos. Según un análisis divulgado este jueves por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), una extensa red circular compuesta por 32 antenas ya habría sido completada y, con alta probabilidad, se encuentra operativa.
Las imágenes satelitales examinadas por los especialistas del prestigioso centro de estudios con sede en Washington muestran una estructura sin precedentes en Cuba. De acuerdo con el informe, se trata de la instalación de mayor capacidad observada hasta ahora en la Isla para la interceptación de señales de radio de alta frecuencia y la localización de emisores, una tecnología ampliamente utilizada para labores de inteligencia militar y vigilancia estratégica.
Un viejo enclave con nuevas capacidades
La elección de Bejucal no parece casual. Durante décadas, esta localidad ha estado asociada a actividades de inteligencia electrónica y monitoreo de comunicaciones. Su proximidad a La Habana y su ubicación estratégica la convierten en un punto ideal para la recopilación de información procedente del Caribe, el Golfo de México y la costa sureste de Estados Unidos.
El nuevo complejo, diseñado en forma circular y equipado con 32 antenas distribuidas de manera uniforme, recuerda sistemas conocidos como “Wullenweber”, utilizados históricamente por las grandes potencias para rastrear transmisiones de radio a largas distancias. Estos sistemas permiten identificar no solo el contenido de determinadas comunicaciones, sino también el origen geográfico exacto de las señales interceptadas.
Según el análisis del CSIS, la infraestructura podría proporcionar a Cuba una capacidad significativamente mejorada para monitorear movimientos militares, operaciones marítimas, comunicaciones aeronáuticas y otras actividades sensibles desarrolladas por Estados Unidos en la región.
Crece la preocupación por la cooperación con China
La revelación cobra especial relevancia en medio de las crecientes preocupaciones de Washington sobre la presunta colaboración entre Cuba y China en materia de inteligencia.
Durante los últimos años, diversos informes de inteligencia y publicaciones especializadas han señalado que Beijing ha ampliado su interés en utilizar territorio cubano para fortalecer sus capacidades de vigilancia electrónica cerca del territorio continental estadounidense. Aunque tanto La Habana como Beijing han negado reiteradamente estas acusaciones, la expansión de instalaciones de monitoreo en la Isla ha alimentado las sospechas dentro de la comunidad de inteligencia norteamericana.
Expertos consultados por el CSIS consideran que la magnitud de la nueva instalación supera ampliamente las necesidades tradicionales de monitoreo interno de Cuba, lo que sugiere un interés orientado hacia objetivos internacionales y estratégicos.
Una ventaja geográfica difícil de ignorar
Desde una perspectiva militar, Cuba ocupa una posición privilegiada para la recopilación de inteligencia. Situada a apenas 90 millas de Florida, la Isla se encuentra cerca de importantes rutas marítimas, bases militares estadounidenses, centros espaciales, instalaciones de defensa y corredores aéreos utilizados por las fuerzas armadas norteamericanas.
La nueva red de antenas permitiría detectar y triangular señales procedentes de amplias zonas del Caribe y del sureste de Estados Unidos, facilitando la elaboración de patrones de actividad, movimientos de embarcaciones, ejercicios militares y otras operaciones consideradas sensibles.
Especialistas en seguridad señalan que, aunque las comunicaciones militares modernas utilizan sistemas cifrados avanzados, la simple identificación de la ubicación y frecuencia de las transmisiones puede aportar información valiosa para construir un panorama operativo de las actividades de un adversario.
Un desafío para Washington
La aparición de esta infraestructura se produce en un momento de crecientes tensiones geopolíticas entre Estados Unidos, China y Rusia, así como de una renovada atención hacia la seguridad hemisférica.
Para los responsables de la defensa estadounidense, la expansión de las capacidades de inteligencia electrónica en Cuba representa un recordatorio de que la competencia estratégica global no se limita al Indo-Pacífico o Europa Oriental, sino que también tiene implicaciones directas en el propio entorno geográfico de Estados Unidos.
Aunque el gobierno cubano no ha realizado comentarios públicos sobre el informe, las imágenes satelitales sugieren que la instalación forma parte de una modernización más amplia de las capacidades de vigilancia de la Isla, un desarrollo que probablemente seguirá siendo objeto de estrecha observación por parte de las agencias de inteligencia occidentales.
La pregunta que ahora se plantean los analistas es si esta nueva infraestructura responde exclusivamente a intereses cubanos o si forma parte de una red de cooperación tecnológica mucho más amplia con actores extranjeros. La respuesta podría tener importantes consecuencias para el equilibrio estratégico en el Caribe y para las relaciones entre Washington y La Habana en los próximos años.
FOTO: Marti Noticia


