Play Live Music

Facebook
WhatsApp
Reddit
Twitter
LinkedIn
Email

EL COMBUSTIBLE QUE WASHINGTON AUTORIZÓ PARA LOS PRIVADOS CUBANOS TERMINA ABASTECIENDO AL APARATO REPRESIVO DEL RÉGIMEN

Una investigación documenta que vehículos del Ministerio del Interior y otros organismos estatales están repostando en gasolineras que reciben combustible bajo el esquema autorizado por Estados Unidos para el sector privado

 Miami, Reporta.news— Lo que Washington diseñó como una vía para ayudar al incipiente sector privado cubano a sobrevivir a la crisis energética de la Isla podría estar terminando, al menos en parte, en manos del propio Estado cubano.

Una investigación del periódico digital 14ymedio ha documentado que gasolineras que comercializan combustible importado bajo el esquema autorizado por Estados Unidos para el sector privado también están abasteciendo a vehículos pertenecientes a organismos estatales cubanos.

Y el caso más llamativo se encuentra prácticamente a las puertas de uno de los principales centros de la Seguridad del Estado en La Habana.

Se trata del servicentro El Eficiente, ubicado en el cruce de las calles San Miguel y D’Strampes, a solo una cuadra de Villa Marista, instalación utilizada por la Seguridad del Estado cubana. Según comprobó 14ymedio, allí repostan vehículos vinculados al Ministerio del Interior, incluidos automóviles, camiones y motocicletas utilizados por policías y otros miembros del aparato estatal.

Una autorización con condiciones muy precisas

El problema no es simplemente quién compra la gasolina, sino quién termina beneficiándose del combustible autorizado por Washington.

En febrero de 2026, la Administración estadounidense permitió determinadas ventas de combustibles al sector privado cubano. La autorización buscaba que empresas privadas pudieran acceder a gasolina, diésel y otros derivados del petróleo en medio de la grave crisis energética que atraviesa la Isla.

Pero la autorización establecía límites.

Según la documentación citada por 14ymedio, las operaciones debían excluir a entidades relacionadas con el Ejército cubano, los servicios de inteligencia y otras instituciones gubernamentales. Además, los operadores debían establecer mecanismos para evitar que las operaciones beneficiaran directa o indirectamente a las partes excluidas.

Es decir, no se trataba de abrir una puerta para que el Gobierno cubano pudiera comprar combustible estadounidense a través de intermediarios privados.

Y precisamente ahí aparece el problema.

¿Quién controla realmente el combustible?

14ymedio ya había documentado desde mayo que vehículos estatales estaban utilizando gasolineras que formaban parte del nuevo circuito de comercialización de combustible destinado al sector privado.

El periódico encontró vehículos estatales abasteciéndose en distintos puntos de La Habana, entre ellos la Rotonda de la Shell, además de instalaciones donde se suministraba combustible a ómnibus nacionales, camiones y otros vehículos estatales.

La nueva investigación lleva el asunto todavía más lejos.

En El Eficiente, asegura 14ymedio, el combustible llega a vehículos pertenecientes al Ministerio del Interior.

Y aquí aparece una circunstancia especialmente significativa: la gasolinera se encuentra a aproximadamente una cuadra de Villa Marista.

Del empresario privado al Ministerio del Interior

El diseño anunciado por Washington pretendía establecer controles para que el combustible llegara a clientes privados que cumplieran con los requisitos estadounidenses.

De hecho, cuando se anunció el proyecto de envíos de combustible a Cuba, Vanguard Energy aseguró que implementaría mecanismos de debida diligencia y controles para impedir que el combustible fuera desviado hacia el Gobierno cubano o empresas estatales sancionadas.

La lógica era sencilla: el combustible podía llegar a Cuba, pero no debía terminar financiando al Estado cubano.

Sin embargo, las evidencias recopiladas por 14ymedio plantean una pregunta incómoda para Washington:

¿Qué ocurre cuando el combustible autorizado para los privados termina siendo vendido en estaciones donde también repostan vehículos del Gobierno?

Porque en ese momento la frontera entre el mercado privado y el aparato estatal comienza a desaparecer.

El negocio de la gasolina en medio de la crisis

La paradoja resulta todavía mayor porque Cuba atraviesa una de las peores crisis de combustible de las últimas décadas.

Mientras los ciudadanos enfrentan largas esperas, apagones y problemas de transporte, el Gobierno ha permitido la expansión de una red de comercialización privada de gasolina en dólares.

14ymedio ha documentado que el negocio se ha extendido rápidamente y que algunas gasolineras venden el litro de combustible a varios dólares, mientras distintas mipymes han comenzado a participar en la importación y comercialización.

Pero esa privatización parcial tiene una característica particular: buena parte de la infraestructura continúa estando vinculada al Estado cubano.

En algunos casos, las empresas privadas utilizan instalaciones, almacenes o gasolineras pertenecientes a Cupet, la compañía estatal cubana de petróleo.

El resultado es un sistema difícil de separar: combustible importado bajo autorización estadounidense, infraestructura estatal cubana y clientes tanto privados como públicos.

La pregunta que queda para Washington

La investigación de 14ymedio no demuestra simplemente que existan vehículos estatales comprando gasolina.

Plantea algo mucho más importante: si el combustible procede de operaciones autorizadas por Estados Unidos exclusivamente para beneficiar al sector privado, ¿cómo está llegando hasta vehículos del Ministerio del Interior?

Y, sobre todo:

¿Quién está verificando que el combustible no sea desviado hacia las instituciones que Washington excluyó expresamente?

La respuesta podría tener consecuencias para todo el esquema.

Porque una cosa es permitir que un empresario cubano compre combustible estadounidense para mantener funcionando su restaurante, su empresa de transporte, su generador eléctrico o su negocio.

Otra muy distinta es que ese mismo combustible termine moviendo los vehículos de una institución estatal, y mucho más aún los de un organismo directamente vinculado con la seguridad interna del régimen.

El caso de El Eficiente se convierte así en una prueba

La gasolinera ubicada junto a Villa Marista se convierte en un caso particularmente revelador.

Según la investigación publicada por 14ymedio, El Eficiente está abasteciendo a vehículos del Ministerio del Interior pese a que el combustible que se comercializa bajo este nuevo esquema debía mantenerse alejado del aparato estatal cubano.

Si estas prácticas se confirman de manera sistemática, el problema ya no sería solamente cubano.

También representaría un desafío para el mecanismo de control establecido por Washington.

La pregunta ahora es si las autoridades estadounidenses conocían esta situación, si tienen mecanismos para detectarla y, de ser así, qué medidas podrían adoptar para impedir que una autorización destinada a fortalecer al sector privado termine proporcionando combustible al mismo aparato estatal que la política estadounidense pretendía mantener fuera del negocio.

En una Cuba donde la gasolina se ha convertido en uno de los bienes más escasos y valiosos, la ruta que sigue cada litro de combustible importa.

Y la investigación de 14ymedio plantea una posibilidad difícil de ignorar:

que parte del combustible que Washington autorizó para ayudar a los privados cubanos esté terminando, literalmente, en los tanques de los vehículos del régimen.

FOTO: Reporta.news AI

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Stay Informed. Stay Updated.

Join our newsletter for timely news, headlines, and important updates.

We don’t spam! Read our privacy policy for more info.