La reunión entre el secretario de Estado y el jefe de la misión diplomática estadounidense en La Habana se produce en un momento crítico para la isla y mientras Washington mantiene una fuerte presión sobre el régimen de Miguel Díaz-Canel.
Miami, Reporta.news— Una escena poco habitual y cargada de significado político ocurrió este lunes en Washington: el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, recibió personalmente en su despacho a Mike Hammer, jefe de la misión diplomática estadounidense en La Habana, para recibir un informe directo sobre la situación que atraviesa Cuba.
El encuentro, celebrado el 31 de agosto, no fue presentado como una visita protocolar. La propia Embajada de Estados Unidos en La Habana informó que Hammer se reunió con Rubio para ponerlo al tanto de la situación actual en la isla, así como de los esfuerzos de Washington para respaldar las aspiraciones de los cubanos de vivir “en libertad y con dignidad”.
Pero existe otro elemento que hace particularmente significativa esta reunión: la ayuda humanitaria de 100 millones de dólares que Estados Unidos pretende hacer llegar directamente al pueblo cubano, evitando que esos recursos queden bajo el control del Gobierno de La Habana.
Según la información divulgada por la misión diplomática estadounidense, Rubio y Hammer analizaron los mecanismos para canalizar esa asistencia a través de Cáritas y otras organizaciones consideradas confiables por Washington.
Un informe directo desde La Habana
La presencia de Hammer en el despacho de Rubio adquiere especial relevancia porque el diplomático estadounidense es uno de los funcionarios de Washington que tiene contacto directo con la realidad cotidiana de la isla.
Hammer ha estado siguiendo de cerca el deterioro de las condiciones económicas y sociales de Cuba y las dificultades que enfrenta la población debido a la escasez de alimentos, medicamentos, combustible y otros servicios esenciales.
Su encuentro con Rubio permite al Departamento de Estado recibir información directamente de quien representa a Estados Unidos en La Habana, en momentos en que la situación interna de Cuba continúa deteriorándose.
Y eso plantea una pregunta inevitable:
¿Está Washington simplemente evaluando la crisis cubana o preparando nuevas acciones frente al régimen?
Por ahora, no existe una respuesta pública a esa interrogante.
Rubio endurece el mensaje hacia La Habana
La reunión también debe analizarse dentro de la política de presión que la administración del presidente Donald Trump mantiene sobre el Gobierno cubano.
Washington ha insistido en que cualquier asistencia destinada a la población debe llegar directamente a los cubanos y no convertirse en recursos adicionales para el aparato estatal.
Ese punto es particularmente sensible porque Estados Unidos considera que buena parte de la estructura económica cubana está vinculada al poder militar y político del régimen.
La estrategia estadounidense parece tener dos componentes: presionar al Gobierno cubano y, al mismo tiempo, tratar de demostrar que la presión de Washington no está dirigida contra el pueblo de Cuba.
Los 100 millones de dólares en ayuda humanitaria forman parte de esa segunda vertiente.
Una reunión que ocurre en el peor momento de la crisis
La conversación Rubio-Hammer ocurre cuando Cuba atraviesa uno de los períodos más difíciles de su historia reciente.
Los apagones prolongados se combinan con problemas de abastecimiento de agua, alimentos y medicamentos, mientras el transporte y otros servicios esenciales funcionan con enormes dificultades.
En ese escenario, la llegada de ayuda directamente a la población podría convertirse en un nuevo punto de confrontación entre Washington y La Habana.
El Gobierno cubano ha rechazado las acusaciones estadounidenses y sostiene que el futuro de Cuba debe ser decidido exclusivamente por los cubanos.
Washington, sin embargo, mantiene su argumento de que la población cubana tiene derecho a recibir ayuda y a aspirar a cambios políticos y económicos.
¿Una señal de que Cuba vuelve al centro de la agenda?
Quizás el elemento más interesante de la reunión no sea solamente lo que se dijo públicamente, sino lo que todavía no se ha dicho.
Que el secretario de Estado reciba en Washington al máximo representante diplomático estadounidense en Cuba para escuchar de primera mano la situación de la isla demuestra que Cuba está siendo observada desde los niveles más altos de la política exterior estadounidense.
No se trata simplemente de una conversación entre dos diplomáticos.
Es una reunión entre el hombre responsable de ejecutar la política exterior de Estados Unidos y el funcionario que diariamente observa desde La Habana el comportamiento del régimen y la realidad de la población.
Por eso, en los círculos cubanos de Washington, la pregunta comienza a ser inevitable:
¿Qué viene después?
La respuesta todavía no está sobre la mesa.
Pero una cosa sí parece clara: Cuba volvió a ocupar un espacio importante en la agenda del Departamento de Estado.
Y cuando Marco Rubio recibe personalmente a Mike Hammer para hablar de Cuba, Washington está enviando —al menos— una señal de que está prestando mucha atención a lo que ocurre dentro de la isla.
FOTO: Cortesia de CiberCuba


