Una conversación entre amigos, una reportera suiza y una pregunta que millones de estadounidenses tendrán que responder en noviembre
Miami, Reporta.news— Por estos días, hasta una mesa redonda en un restaurante de Miami puede convertirse en una pequeña radiografía política de Estados Unidos.
Eso ocurrió la mañana de ayer en La Carreta Rest. De la 40 calle.

Un grupo de diez amigos que nos reunimos, como hacemos habitualmente, alrededor de una mesa para desayunar, conversar, divertirnos y, como era de esperarse, comentar las noticias del día. Donald Trump, sus políticas de seguridad, la economía, la inmigración, la política internacional y esa libertad que muchos consideramos una de las grandes ventajas de vivir en Estados Unidos fueron, inevitablemente, parte de la conversación

Pero esta vez tuvimos una visitante inesperada: Barbara Luthi, una reportera de un canal de televisión de Suiza cuyo programa “America Let’ Talk” es uno de los mas teleaudiencia y quiso conocer de primera mano qué piensa un pequeño grupo de estadounidenses —y particularmente de residentes del sur de Florida— sobre las próximas elecciones de medio término.
La pregunta fue directa: ¿por quién votarían?
De los diez que estábamos sentados a la mesa, nueve dijimosn que votarían por candidatos republicanos. Solamente uno, demócrata tradicional, respondió que votaría por todos los candidatos de su partido.
La conversación fue divertida, espontánea y, sobre todo, muy cubana: diez personas con opiniones diferentes hablando de política mientras comen y disfrutan como cada mañana entre amigos.
Pero la reportera planteó después una pregunta mucho más complicada:
¿Qué pensamos de la economía? ¿Del precio de la gasolina? ¿Del costo de la vida?
Y ahí aparece la verdadera interrogante de cara a noviembre:
¿Serán los demócratas la solución?, Por supuesto NO.
La respuesta no puede reducirse simplemente a republicanos contra demócratas.
Porque si el problema es el precio de la gasolina, por ejemplo, hay factores que ningún partido puede controlar por decreto desde Washington.
El precio nacional de la gasolina regular alcanzó los $4.319 por galón el 14 de septiembre, de acuerdo con la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA). Apenas un mes antes estaba en $4.006.
El mercado petrolero internacional, las interrupciones del suministro, los conflictos militares, la capacidad de refinación y la oferta y demanda mundial tienen un peso enorme en lo que finalmente paga el consumidor frente al surtidor.
Por eso, decir que un presidente —demócrata o republicano— puede simplemente ordenar que baje la gasolina sería una simplificación de un problema mucho más complejo.
¿Y qué proponen los demócratas?
Los demócratas han convertido precisamente el costo de la vida en uno de sus principales argumentos para las elecciones de 2026.
Su agenda oficial habla de reducir el costo de la vivienda, los alimentos y la atención médica, además de promover empleos y proteger a los consumidores. También atribuyen parte del aumento de los costos a las políticas comerciales y energéticas de la administración Trump.
En materia energética, los demócratas están poniendo más énfasis que en elecciones anteriores en la asequibilidad. Un análisis de S&P Global señala que el partido está promoviendo una combinación de expansión de energías limpias, modernización de la red eléctrica y medidas para reducir los costos para los consumidores.
La pregunta es otra: ¿esas políticas producirían rápidamente una reducción en los precios que pagan hoy las familias estadounidenses?, CLARO QUE NO.
Eso no está garantizado.
Tampoco los republicanos tienen una fórmula mágica
Los republicanos, por su parte, están defendiendo un incremento de la producción energética estadounidense, menos obstáculos regulatorios para producir y transportar petróleo y gas y una mayor utilización de fuentes convencionales de energía.
Su argumento es que aumentar la oferta energética puede ayudar a reducir los costos.
Pero nuevamente existe una diferencia entre una propuesta política y su resultado final.
Estados Unidos puede producir más petróleo y, aun así, los precios internos pueden verse afectados por lo que ocurre en el mercado mundial.
Y esa es precisamente una de las dificultades que enfrentará cualquier partido que esté en el poder.
La economía se ha convertido en el campo de batalla
Pew Research Center encontró en julio algo particularmente interesante: los estadounidenses ya no otorgaban a ninguno de los dos grandes partidos una ventaja clara en materia económica.
El 37% decía identificarse más con las posiciones económicas demócratas, mientras que el 36% lo hacía con las republicanas.
Es decir, la economía dejó de ser un terreno donde uno de los dos partidos pueda asumir automáticamente que tiene la confianza del país.
Y eso explica por qué la gasolina, los alimentos, la vivienda, los salarios y el poder adquisitivo se han convertido en protagonistas de la campaña de medio término.
Entonces, ¿qué ocurrirá si los demócratas recuperan el Congreso?
Aquí conviene separar política de realidad.
Si los demócratas obtuvieran el control de una o ambas cámaras del Congreso, tendrían mayor capacidad para impulsar sus prioridades legislativas, investigar a la administración y bloquear o modificar parte de la agenda republicana.
Pero controlar el Congreso no significa controlar los precios de la gasolina, la inflación o la economía estadounidense.
La economía no funciona como un interruptor que cambia de “republicano” a “demócrata” después de una elección.
La gasolina depende en gran medida del petróleo y de los mercados energéticos. La inflación depende de múltiples factores. Los intereses dependen de las decisiones de la Reserva Federal. Y el crecimiento económico depende de una combinación de consumo, inversión, productividad, empleo, comercio y condiciones financieras, entre muchas otras variables.
Por eso, la verdadera pregunta que tendrán que responder los electores no es solamente:
¿Demócratas o republicanos?
La pregunta será:
¿Qué políticas consideran más convincentes para enfrentar los problemas que afectan su bolsillo y cuáles creen que pueden funcionar en la práctica?
Y volvemos a la mesa redonda de La Carreta
Barbara la reportera suiza probablemente esperaba encontrar una respuesta sencilla sobre cómo piensa votar la gente en Estados Unidos.
Encontró algo más interesante.
Encontró diez personas alrededor de una mesa, nueve republicanos y un demócrata, discutiendo política, economía y el futuro del país mientras desayunaban y se divertían.
Pero aquella conversación también dejó una lección.
En Estados Unidos, las elecciones no deberían reducirse únicamente a quién nos cae mejor o quién habla más fuerte.
Al final, el ciudadano tendrá que decidir qué partido, qué candidato y qué propuestas considera más convincentes para enfrentar problemas muy concretos: el costo de la gasolina, los alimentos, la vivienda, los impuestos, la seguridad, los salarios y la economía familiar.
Una cosa quedó clara en el Debate de La Carreta, si esa mesa es una encuesta, el 3 de noviembre los Republicanos se coronarían con la victoria, ¡Quien sabe!.
FOTO: Reporta.news AI


