La Enmienda 3 enfrenta a quienes piden alivio al contribuyente con quienes advierten sobre posibles recortes de servicios públicos
MIAMI, Reporta.news— Hay una frase que durante años ha identificado el discurso político de Nayib Bukele en El Salvador: “El dinero alcanza cuando nadie roba”. Más allá de las controversias que puedan existir alrededor del mandatario salvadoreño, la idea detrás de esa expresión plantea una pregunta que también debería hacerse en Miami-Dade:
¿Cuánto dinero necesita realmente el gobierno y cuánto podría ahorrar si aprendiera a gastar mejor?
En Reporta.news, queremos modificar la frase política de Bukele por la de “El dinero alcanza cuando no se malgasta”.
Esa pregunta vuelve a aparecer en Florida mientras los votantes se preparan para decidir sobre la Enmienda 3, una propuesta constitucional que busca aumentar considerablemente la exención de impuestos sobre la vivienda principal.
La propuesta elevaría la exención de los actuales $50,000 a $150,000 en 2027 y $250,000 en 2028, y posteriormente la ajustaría de acuerdo con la inflación. Los impuestos destinados a las escuelas quedarían fuera de este beneficio.
La batalla política ya comenzó.
De un lado están dirigentes locales como la alcaldesa de Miami-Dade, Daniella Levine Cava, y el comisionado de Miami Damian Pardo, quienes han expresado públicamente su oposición a la propuesta y advierten que una reducción importante de los ingresos provenientes de los impuestos a la propiedad podría obligar a los gobiernos locales a tomar decisiones difíciles sobre servicios, tarifas o impuestos.
Del otro lado aparecen figuras que consideran que Florida ha llegado al punto en que también debe hablarse de alivio tributario y disciplina en el gasto público.
El ex tasador de propiedades de Miami-Dade Tomas Regalado se ha pronunciado a favor de la Enmienda 3. Su argumento es esencialmente que los gobiernos locales tendrán que adaptarse, revisar sus presupuestos y buscar maneras más eficientes de utilizar los recursos disponibles.
El actual Tax Collector de Miami-Dade, Dariel Fernández, también ha expresado su respaldo al alivio tributario. Fernández sostiene que los propietarios, las familias trabajadoras y especialmente los adultos mayores necesitan protección frente al aumento de las cargas relacionadas con la vivienda.
Y el gobernador Ron DeSantis también respalda la medida. Sus argumentos se centran en que los propietarios necesitan alivio y en que las advertencias de que la aprobación necesariamente significaría la desaparición de servicios públicos son exageradas.
EL ARGUMENTO CENTRAL: EL DINERO DEL CONTRIBUYENTE NO ES INFINITO
Aquí es donde la frase atribuida a Bukele adquiere relevancia como concepto político, aunque Florida y El Salvador sean realidades completamente diferentes.
Cuando un gobierno recibe menos ingresos, existen básicamente dos posibilidades: recaudar más o gastar mejor.
Quienes respaldan la Enmienda 3 sostienen que durante demasiado tiempo la discusión ha estado concentrada en cuánto dinero necesita el gobierno, y no suficientemente en cuánto dinero puede ahorrar.
Regalado ha planteado precisamente esa cuestión: si los gobiernos locales pierden parte de los ingresos que actualmente reciben, tendrán que ser más creativos y revisar sus partidas presupuestarias.
Fernández, por su parte, ha señalado que su propia oficina administra y distribuye más de $10,000 millones anuales para diferentes entidades gubernamentales y que la eficiencia administrativa puede producir economías de escala.
El mensaje de fondo es sencillo:
Antes de pedirle más dinero al ciudadano, el gobierno debería demostrar que está utilizando correctamente el dinero que ya recibe.
¿CUÁNTO LE COSTARÍA AL GOBIERNO?
Esta es la otra cara de la discusión.
Un análisis fiscal citado por medios de Florida estima que la reducción de ingresos para los gobiernos locales podría alcanzar aproximadamente $4,600 millones durante el primer año y $8,400 millones durante el segundo, aunque las cifras dependen de cómo evolucionen los valores inmobiliarios y las decisiones presupuestarias de cada gobierno.
Miami-Dade, por ejemplo, ha advertido sobre una posible pérdida considerable de ingresos.
Los opositores sostienen que esa reducción podría terminar afectando servicios como transporte, bibliotecas, policía y otros programas, o generar presión para aumentar otras tarifas e impuestos.
La administración de Levine Cava, además, acaba de aprobar el presupuesto del condado para 2026-27 manteniendo estable la tasa de impuestos a la propiedad y afirma que está trabajando bajo restricciones presupuestarias.
Por eso, el debate no es simplemente “impuestos sí o impuestos no”.
La verdadera pregunta para el contribuyente es qué debe hacer el gobierno cuando sus ingresos disminuyen: ¿reducir servicios, aumentar otras fuentes de ingresos o encontrar nuevas eficiencias?
LOS PROPIETARIOS TAMBIÉN TIENEN UNA REALIDAD
Para una persona que lleva décadas pagando impuestos sobre su vivienda, una reducción de la base imponible no es una cuestión abstracta.
Es dinero que permanece en su bolsillo.
Y para un propietario con ingresos fijos, particularmente un jubilado, el argumento puede adquirir todavía mayor importancia.
Fernandez ha señalado precisamente la presión que enfrentan muchos propietarios y personas mayores ante el aumento de los costos relacionados con mantener una vivienda.
Además, los impuestos inmobiliarios pueden aumentar aunque la tasa impositiva permanezca estable, debido a cambios en el valor imponible de una propiedad.
Es decir, para el propietario no siempre importa solamente cuánto cobra el gobierno por cada dólar de valor. También importa sobre qué cantidad se calcula el impuesto.
EL DEBATE QUE MIAMI DEBE TENER
La discusión sobre la Enmienda 3 debería ir más allá de los anuncios políticos de uno y otro lado.
Quienes están a favor tienen una pregunta legítima:
Si una familia necesita alivio para conservar su vivienda, ¿por qué la primera respuesta del gobierno debe ser advertir que no puede sobrevivir con menos dinero?
Y quienes están en contra también plantean una cuestión legítima:
Si los ingresos disminuyen, ¿cómo se mantienen los servicios que los residentes consideran indispensables?
Ambas preguntas forman parte de la decisión que tendrán que tomar los electores.
Pero existe una tercera pregunta que quizás sea todavía más importante:
¿Estamos financiando gobiernos eficientes o simplemente gobiernos cada vez más caros?
Ese es, en última instancia, el espíritu de aquella frase que se hizo famosa en El Salvador: el dinero alcanza cuando se administra correctamente.
Florida tendrá que decidir si quiere experimentar con una reducción significativa de los impuestos sobre las viviendas principales y obligar a los gobiernos locales a adaptarse a una realidad de menores ingresos.
La decisión será de los votantes el 3 de noviembre.
Y cualquiera que sea el resultado, hay una discusión que probablemente no desaparecerá:
¿Cuánto dinero necesita realmente el gobierno para funcionar y cuánto podría ahorrarse si simplemente aprendiera a gastar mejor?
FOTO: Reporta.news AI


