MIAMI, Reporta.news— Después de seis años de obras, interrupciones, cambios de diseño, problemas con contratistas y un costo que prácticamente se multiplicó por tres, la histórica Flagler Street vuelve a estar completamente abierta al público.
La reapertura del corredor entre Biscayne Boulevard y West First Avenue marca el final de una de las remodelaciones urbanas más prolongadas y accidentadas de la historia reciente de Downtown Miami. El proyecto, concebido originalmente con un presupuesto de aproximadamente 13 millones de dólares, terminó elevándose hasta los 32 millones, una cifra que refleja los retrasos y complicaciones acumuladas durante una década.
Pero más allá de la inauguración y de las nuevas aceras, calles y espacios urbanos, ahora comienza una etapa mucho más importante: lograr que Flagler Street vuelva a convertirse en uno de los principales centros comerciales y de entretenimiento de Miami.
Durante los años que duraron las obras, numerosos comerciantes tuvieron que enfrentar una realidad complicada: calles cerradas, acceso limitado, reducción del tránsito peatonal y clientes que dejaron de visitar establecimientos que durante décadas habían formado parte de la vida cotidiana del Downtown.
A los problemas con los contratistas se sumaron dificultades inesperadas con las instalaciones subterráneas, modificaciones al diseño original y posteriormente la pandemia de COVID-19, que terminó agravando todavía más una situación que ya venía acumulando retrasos.
La situación llegó a tal punto que, a comienzos de este año, la comisionada de Miami Eileen Higgins y el administrador municipal James Reyes decidieron intervenir directamente para acelerar la conclusión de los trabajos. La ciudad contrató directamente a subcontratistas para completar las labores pendientes y conseguir finalmente la reapertura total del tramo de cinco manzanas.
Ahora, sin embargo, hay señales de que el sacrificio de estos años podría comenzar a producir resultados.
Según Terrell Fritz, director del Flagler Business Improvement District, durante este año han abierto, o están próximos a abrir, 13 nuevos negocios en el corredor. Entre ellos figuran una pizzería, un club de puros, una tienda de vinos y una panadería francesa.
Además, otros siete contratos de arrendamiento ya han sido firmados, lo que podría representar el comienzo de una nueva etapa para una de las calles más antiguas y emblemáticas de Miami.
Y es precisamente aquí donde aparece la gran pregunta: ¿qué tipo de Flagler Street tendrá Miami en los próximos años?
Durante décadas, Flagler fue mucho más que una calle. Fue el corazón comercial del Downtown, un punto de encuentro para residentes, trabajadores, turistas y generaciones de inmigrantes que encontraron en sus negocios una parte importante de la vida de la ciudad.
Con el crecimiento de Brickell, la transformación del Downtown y la llegada de nuevos proyectos residenciales y comerciales, Flagler tendrá que competir por recuperar esa relevancia.
La llegada de nuevos restaurantes y comercios puede ser una señal alentadora, pero no necesariamente garantiza el éxito. La calle necesita consumidores, seguridad, estacionamiento accesible, tránsito peatonal y, sobre todo, una identidad comercial capaz de atraer tanto a quienes viven en el Downtown como a quienes llegan desde otras partes de Miami-Dade.
El enorme costo de la renovación también deja una lección para la ciudad. Los proyectos públicos de infraestructura pueden transformar positivamente una comunidad, pero cuando se prolongan durante años, los comerciantes terminan pagando una parte importante del precio.
Ahora que las máquinas de construcción comienzan a desaparecer y los negocios vuelven a levantar sus puertas, la responsabilidad cambia de manos.
Ya no se trata solamente de terminar la obra. Se trata de conseguir que la inversión de 32 millones de dólares tenga sentido para Miami.
Flagler Street tiene historia, ubicación y un enorme potencial. Lo que falta por demostrar es si podrá recuperar el protagonismo que alguna vez tuvo y convertirse nuevamente en un destino obligado del centro de Miami.
Después de seis años de espera, la calle finalmente está abierta.
Ahora le toca a Miami decidir qué quiere hacer con ella.
FOTO: Flagler Assct.


