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Giménez pide expulsar a Nicaragua del CAFTA-DR: aumenta la presión de Washington contra la dictadura Ortega-Murillo

MIAMI, Reporta.news-— La presión de Washington sobre las dictaduras de izquierda en América Latina parece entrar en una nueva etapa. Cuba, Venezuela y Nicaragua se encuentran nuevamente bajo el escrutinio de la Administración de Donald Trump, y desde el Congreso estadounidense crece la presión para utilizar las herramientas económicas y comerciales contra los regímenes que consideran enemigos de la democracia y de los intereses de Estados Unidos.

El último llamado proviene del congresista republicano por Florida Carlos A. Giménez, quien pidió que Nicaragua sea expulsada del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana, conocido como CAFTA-DR.

Giménez fue contundente en un mensaje publicado en X al referirse al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

“La dictadura asesina de Nicaragua tendrá que afrontar las máximas consecuencias por sus innumerables crímenes de lesa humanidad”.

El congresista agregó que un gobierno de esa naturaleza “no debería tener cabida en el CAFTA, ni beneficiarse del comercio con Estados Unidos”, y concluyó con una frase que deja clara su posición: “Es hora de expulsarlos”.

El comercio como instrumento de presión

La propuesta de Giménez no es simplemente simbólica. Nicaragua es uno de los países que forman parte del CAFTA-DR, acuerdo que incluye a Estados Unidos, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y República Dominicana. El tratado establece reglas y preferencias para el comercio de bienes y servicios, inversiones y otras actividades económicas.

Para Managua, perder los beneficios comerciales con Estados Unidos representaría una presión económica considerable.

De hecho, Washington ya ha comenzado a utilizar medidas comerciales contra Nicaragua. La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos determinó acciones arancelarias escalonadas sobre determinados productos nicaragüenses que no califican bajo el CAFTA-DR, vinculando la medida con las políticas y prácticas del régimen en materia de derechos laborales, derechos humanos, libertades fundamentales y Estado de derecho.

La propuesta de Giménez iría mucho más lejos: retirar a Nicaragua del acuerdo comercial y cortar uno de los principales beneficios económicos que el régimen mantiene con Estados Unidos.

Ortega y Murillo, cada vez más aislados

El llamado del congresista de Miami-Dade llega después de nuevas acciones del régimen Ortega-Murillo para concentrar todavía más el poder político en Nicaragua.

La situación ha provocado una respuesta cada vez más dura de Washington. El secretario de Estado Marco Rubio ha acusado al régimen de socavar los principios democráticos del hemisferio, mientras la Administración Trump mantiene una política de presión sobre Managua.

Para Giménez, la cuestión no es solamente comercial. Se trata de determinar si una dictadura acusada de graves violaciones de derechos humanos debe continuar disfrutando de los beneficios económicos derivados de un acuerdo con Estados Unidos.

La política de Trump hacia las dictaduras

La posición de Giménez encaja con la línea política que ha defendido durante los últimos meses junto a otros congresistas cubanoamericanos de Florida.

El legislador ha respaldado públicamente las medidas de la Administración Trump contra el régimen cubano y ha defendido una política de máxima presión contra gobiernos que considera represivos o adversarios de Estados Unidos. En febrero de 2025, Giménez, Mario Díaz-Balart y María Elvira Salazar destacaron conjuntamente la política de Trump hacia Cuba, Venezuela y Nicaragua y rechazaron lo que calificaron como una política de apaciguamiento hacia esos regímenes.

Ahora Nicaragua vuelve a colocarse en el centro de esa ofensiva.

¿Qué significaría sacar a Nicaragua del CAFTA?

El CAFTA-DR fue diseñado para reducir o eliminar barreras comerciales y fortalecer las relaciones económicas entre Estados Unidos y los países participantes. La legislación estadounidense que implementó el acuerdo incluye expresamente a Nicaragua entre sus integrantes.

Por eso, una eventual salida de Nicaragua no sería una decisión menor y requeriría importantes pasos legales y políticos. El llamado de Giménez debe entenderse, por ahora, como una propuesta de presión política y no como una decisión ya adoptada por el Gobierno estadounidense.

Pero el mensaje es claro: para un sector importante del Congreso, mantener privilegios comerciales con una dictadura que reprime a su población es incompatible con la política exterior que Washington pretende impulsar en el hemisferio.

Desde Miami, donde vive una de las mayores comunidades de exiliados nicaragüenses de Estados Unidos, la propuesta de Giménez seguramente tendrá una repercusión especial.

La pregunta que queda sobre la mesa es si la Administración Trump decidirá convertir esta presión política en una nueva medida económica contra Managua.

Para Reporta.news, lo ocurrido demuestra que la política de Washington hacia las dictaduras latinoamericanas está tomando un rumbo cada vez más definido: menos concesiones, mayor presión económica y una exigencia creciente de cambios políticos en aquellos países donde la democracia ha sido desplazada por regímenes autoritarios.

FOTO: WLRN

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