Miami, Reporta.news— La profunda crisis económica que atraviesa Cuba ha dejado de ser solamente un problema de escasez y apagones para convertirse también en una seria amenaza para la salud de la población. En los últimos días, reportes procedentes del oriente de la Isla han alertado sobre varios casos de intoxicación alimentaria, un fenómeno que especialistas y ciudadanos relacionan directamente con la falta de alimentos, las interrupciones eléctricas y el deterioro de las condiciones sanitarias.
Según informaciones divulgadas por Martí Noticias, funcionarios del sistema de salud cubano confirmaron la existencia de numerosos afectados y aseguraron haber identificado un posible origen del problema, aunque indicaron que todavía se realizaban pruebas de laboratorio para precisar las causas exactas.
Sin embargo, residentes de la zona ofrecieron una explicación mucho más preocupante. Uno de ellos declaró a ese medio que el incidente podría estar vinculado al uso de “sal de nitro”, un compuesto empleado industrialmente como conservante, así como a la elaboración de pan utilizando aceites no aptos para el consumo humano.
Estas denuncias reflejan el nivel de deterioro que vive el sistema de abastecimiento de alimentos en la Isla. La escasez de materias primas ha obligado a muchas panaderías estatales y centros de producción a recurrir a sustitutos de dudosa calidad, mientras que los prolongados apagones afectan la conservación de productos básicos como carnes, lácteos y otros alimentos perecederos.
En numerosas provincias cubanas, los cortes eléctricos superan las diez y hasta doce horas diarias. Esta situación dificulta la refrigeración en hogares, mercados y establecimientos estatales, aumentando considerablemente el riesgo de descomposición de los alimentos y, por consiguiente, de intoxicaciones masivas.
La crisis alimentaria en Cuba se ha agravado en los últimos años. Productos esenciales como aceite, harina, arroz, pollo y huevos se encuentran entre los artículos más escasos. Ante la necesidad, muchas familias se ven obligadas a consumir alimentos almacenados por largos períodos o adquiridos en mercados informales, donde no existen controles sanitarios adecuados.
Expertos advierten que, cuando un país enfrenta simultáneamente escasez de alimentos, problemas energéticos y deficiencias en los sistemas de control sanitario, aumentan significativamente los riesgos de enfermedades gastrointestinales, intoxicaciones y brotes epidémicos.
Mientras las autoridades continúan investigando las causas específicas de estos casos, los testimonios de los ciudadanos apuntan a una realidad que resulta cada vez más difícil de ocultar: la crisis económica cubana está impactando directamente la salud y la seguridad alimentaria de la población.
Para miles de familias cubanas, conseguir comida ya no es el único desafío; ahora también existe el temor de que lo poco que llega a la mesa pueda convertirse en un peligro para la salud.
FOTO: Cortesia BBC


