Por primera vez, las empresas mixtas y de capital totalmente extranjero podrán contratar directamente a trabajadores cubanos
Miami, Reporta.news— Después de décadas de mantener bajo control estatal la contratación de trabajadores para empresas con capital extranjero, el Gobierno cubano acaba de introducir un cambio que, aunque presentado como una medida para facilitar la inversión, rompe con uno de los mecanismos tradicionales de intermediación laboral del sistema económico de la Isla.
El Decreto-Ley 128 de 2026, publicado este jueves en la Gaceta Oficial de la República de Cuba, modifica la Ley 118 de Inversión Extranjera y establece que los trabajadores cubanos y los extranjeros con residencia permanente en Cuba podrán ser contratados directamente por las empresas mixtas, las compañías de capital totalmente extranjero o por las partes de un contrato de asociación económica internacional.
Hasta ahora, la regla general era muy diferente.
Las empresas extranjeras que operaban en Cuba debían recurrir a una entidad empleadora estatal, que actuaba como intermediaria entre el inversionista y el trabajador. El empresario podía identificar y solicitar el personal que necesitaba, pero la relación laboral quedaba sometida a la estructura estatal de contratación.
Ese mecanismo, vigente durante décadas y consolidado por la Ley 118 de 2014, se convirtió en uno de los principales obstáculos señalados por inversionistas extranjeros que pretendían operar en Cuba.
Ahora el Gobierno da marcha atrás.
El Estado deja de ser el intermediario obligatorio
El nuevo artículo 30.1 de la Ley 118 establece que los trabajadores pueden ser contratados directamente por las empresas con inversión extranjera o, alternativamente, continuar utilizando entidades empleadoras autorizadas por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.
La diferencia puede parecer solamente administrativa, pero sus implicaciones son mucho mayores.
En el modelo anterior, la entidad empleadora estatal tenía un papel central en la selección y contratación del trabajador. Con la nueva regulación, una empresa extranjera podrá establecer directamente la relación laboral con el empleado que considere adecuado.
Es decir, el Estado ya no tendrá que estar necesariamente en medio de la relación entre el empresario extranjero y el trabajador cubano.
Y esa es una modificación especialmente significativa en un país donde durante décadas el Gobierno mantuvo un férreo control sobre la fuerza laboral y sobre las empresas autorizadas a contratarla.
Las agencias estatales no desaparecen
Pero hay que hacer una precisión importante.
La reforma no elimina las entidades empleadoras estatales.
Estas continúan existiendo y podrán seguir contratando trabajadores para suministrarlos a las empresas extranjeras que prefieran utilizar ese mecanismo. La diferencia es que ahora su utilización será una opción y no una obligación.
Cuando una empresa decida utilizar una entidad empleadora, esta continuará teniendo el vínculo laboral con los trabajadores y será responsable de determinadas funciones relacionadas con la contratación y los derechos laborales.
Pero si la compañía extranjera decide contratar directamente, será ella quien asuma la condición de empleador y tendrá que cumplir las obligaciones establecidas por la legislación laboral cubana.
¿Por qué cambia ahora el Gobierno cubano?
La respuesta parece estar directamente relacionada con la profunda crisis económica que atraviesa Cuba y con la necesidad de atraer capital extranjero.
El Gobierno ha venido anunciando durante 2026 un paquete de reformas destinado a reducir trámites, flexibilizar las operaciones empresariales y ofrecer mayores facilidades a los inversionistas.
Reuters informó este jueves que las nuevas normas forman parte de un proceso de reformas económicas que busca hacer más accesible la actividad empresarial y reducir obstáculos burocráticos para los inversionistas.
El propio Gobierno cubano ha reconocido que necesita un entorno de negocios más flexible para intentar incrementar la inversión extranjera.
Y uno de los problemas era precisamente el sistema de contratación laboral.
Una empresa extranjera podía estar obligada a pasar por una estructura estatal para incorporar a una persona que trabajaría para su propio negocio.
Ahora podrá contratarla directamente.
Más autonomía y posibilidad de incentivos en divisas
El Decreto-Ley 128 no se limita a modificar la contratación.
La nueva legislación también permite que las empresas mixtas y los inversionistas nacionales que participan en contratos de asociación económica internacional puedan abrir y operar cuentas bancarias en el extranjero, aunque deberán notificarlo al Banco Central de Cuba.
Además, las empresas con inversión extranjera podrán decidir el destino de las utilidades generadas, incluyendo la creación de fondos de estimulación para sus trabajadores.
La norma también abre la posibilidad de que los empleados reciban gratificaciones en divisas, siempre que la modalidad de inversión extranjera genere esos recursos.
Este último punto puede resultar especialmente atractivo en una economía donde el salario estatal cubano ha perdido buena parte de su poder adquisitivo debido a la inflación y la depreciación de la moneda.
Un cambio que toca uno de los pilares del modelo económico cubano
Durante décadas, el sistema cubano no solamente controló las empresas y las inversiones, sino también la manera en que los trabajadores podían acceder a determinados empleos.
La intermediación estatal permitía al Gobierno mantener control sobre la fuerza laboral vinculada a la inversión extranjera.
Ahora ese control se flexibiliza.
No significa que Cuba haya abandonado su modelo socialista ni que las empresas extranjeras puedan operar libremente como lo harían en cualquier economía de mercado.
La inversión extranjera continúa sometida a la legislación cubana y a la autorización y supervisión de las autoridades.
Pero el cambio sí representa una ruptura importante con el esquema laboral que prevaleció durante décadas.
Por primera vez, una empresa mixta o de capital totalmente extranjero podrá decir: necesito a esta persona, quiero contratarla y quiero establecer directamente con ella la relación laboral.
Sin que necesariamente tenga que pasar por una agencia estatal.
La pregunta ahora es cuánto cambiará realmente la vida del trabajador cubano
El gran interrogante es si esta flexibilización se traducirá en mejores salarios y condiciones laborales para los cubanos.
Sobre el papel, existe ahora mayor margen para que las empresas extranjeras compitan por trabajadores calificados y ofrezcan incentivos para retenerlos.
En la práctica, habrá que esperar para conocer cómo aplicarán las empresas estas nuevas facultades y qué controles mantendrá el Gobierno sobre los salarios, las contrataciones y las relaciones laborales.
La reforma, sin embargo, deja un mensaje claro:
el Gobierno cubano está comenzando a desmontar algunas de las barreras que durante décadas utilizó para mantener el control estatal sobre la actividad empresarial y laboral vinculada al capital extranjero.
Y lo hace en un momento en que la economía cubana necesita desesperadamente inversión, divisas, producción y trabajadores calificados.
La contratación directa puede parecer un cambio técnico.
Pero en la Cuba de hoy, donde durante décadas el Estado decidió quién podía contratar, quién podía trabajar y bajo qué estructura, que una empresa extranjera pueda contratar directamente a un cubano constituye mucho más que un simple trámite burocrático: es otra señal de que el modelo económico cubano está siendo obligado a cambiar.
FOTO: Cortesia de El Toque


