Miami, Reporta.news— La transición presidencial en Colombia atraviesa uno de sus momentos más delicados luego de que el presidente electo, Abelardo de la Espriella, acusara públicamente al mandatario saliente, Gustavo Petro, de intentar permanecer en el poder mediante un supuesto “golpe de Estado”.
En una declaración difundida este martes, De la Espriella aseguró que el gobierno saliente estaría impulsando un plan para impedir la transferencia constitucional del poder prevista para el próximo 7 de agosto, fecha en la que debe producirse el relevo presidencial.
“Petro y Cepeda iniciaron su plan B para quedarse a como diera lugar en el poder y lo quieren hacer a través de un golpe de Estado”, afirmó el presidente electo, quien anunció además la suspensión del proceso de transición con la actual administración.
Las declaraciones elevan considerablemente el tono de la confrontación política entre ambos sectores, después de unas elecciones presidenciales que concluyeron con una ajustada victoria de De la Espriella sobre el candidato oficialista, Iván Cepeda.
Llamado a las Fuerzas Armadas
Uno de los aspectos que mayor atención ha generado fue el llamado directo que el presidente electo dirigió a las Fuerzas Militares y a la Policía Nacional.
De la Espriella instó a los uniformados a “proteger la democracia” y a desconocer cualquier instrucción que, según él, pudiera vulnerar el orden constitucional o impedir la entrega del poder.
El pronunciamiento ocurre en un ambiente de creciente incertidumbre política, donde las acusaciones entre ambos bandos han ido aumentando a medida que se acerca la fecha de la posesión presidencial.
Se rompe el proceso de transición
Como parte de su respuesta, el mandatario electo decidió suspender el proceso de empalme con el gobierno de Gustavo Petro, alegando falta de garantías y desconfianza frente a las actuaciones del Ejecutivo.
La decisión representa un hecho poco común en la historia reciente de Colombia, ya que los procesos de transición suelen desarrollarse mediante reuniones técnicas destinadas a garantizar la continuidad administrativa del Estado.
Hasta el momento, el gobierno de Gustavo Petro no había emitido una respuesta oficial a las acusaciones formuladas por el presidente electo.
Un clima de alta polarización
La crisis refleja el profundo nivel de polarización política que vive Colombia tras las elecciones presidenciales. Mientras los seguidores del presidente electo exigen garantías para una transición ordenada, sectores afines al gobierno saliente rechazan las acusaciones y consideran que forman parte de la confrontación política posterior a los comicios.
Analistas advierten que las próximas semanas serán determinantes para preservar la estabilidad institucional del país y garantizar que el cambio de gobierno se realice dentro del marco constitucional.
Con la ceremonia de posesión prevista para el 7 de agosto, la atención nacional e internacional permanece centrada en Colombia, mientras crece la expectativa sobre cómo evolucionará la relación entre el gobierno saliente y la nueva administración en los días previos al relevo presidencial.
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