Miami, Reporta.news— La profunda crisis alimentaria que golpea a Cuba acaba de escalar al escenario internacional con una denuncia formal presentada ante las Naciones Unidas contra el poderoso conglomerado militar GAESA, acusado de agravar deliberadamente el hambre y la desnutrición en la Isla mediante el monopolio económico, la opacidad financiera y el control absoluto de los sectores estratégicos del país.
La organización independiente Food Monitor Program presentó la denuncia ante el relator especial de la ONU sobre el derecho a la alimentación, señalando directamente al Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA), el gigantesco emporio empresarial controlado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), como uno de los principales responsables del deterioro de las condiciones de vida del pueblo cubano.
El documento entregado a Naciones Unidas no escatima en calificativos: describe a GAESA como “un Estado dentro de un Estado”, una estructura de poder paralela que durante años ha absorbido los sectores más rentables de la economía nacional mientras millones de cubanos enfrentan escasez extrema de alimentos, inflación descontrolada y un colapso generalizado del sistema de abastecimiento.
El monopolio militar en medio del hambre
Según la denuncia, GAESA controla buena parte de los recursos financieros del país, incluyendo el turismo, el comercio minorista, las remesas, la logística portuaria, las tiendas en moneda libremente convertible (MLC), la infraestructura hotelera y múltiples sectores clave de la economía.
Mientras el cubano de a pie hace interminables colas para conseguir arroz, pan, huevos o pollo, la organización denuncia que el conglomerado militar concentra inversiones multimillonarias en hoteles de lujo, infraestructura turística y negocios diseñados para captar divisas, relegando a un segundo plano la producción agrícola y el abastecimiento alimentario interno.
La acusación plantea una interrogante cada vez más difícil de ignorar: ¿cómo puede un país alegar falta de recursos para alimentar a su población mientras invierte miles de millones en hoteles vacíos?
La contradicción ha sido ampliamente denunciada por economistas independientes y observadores internacionales, especialmente en momentos en que Cuba atraviesa una de las peores crisis alimentarias desde el llamado “Período Especial”.
Hambre, pobreza y opacidad financiera
Uno de los puntos más sensibles de la denuncia presentada ante la ONU es la supuesta falta de transparencia de GAESA. Food Monitor Program sostiene que el conglomerado opera con un nivel de secretismo incompatible con estándares internacionales de rendición de cuentas, manejando enormes recursos económicos fuera del escrutinio público.
La organización argumenta que esta concentración económica no solo distorsiona el mercado, sino que limita severamente la capacidad del resto de los sectores productivos para operar, agravando el desabastecimiento y profundizando la dependencia de importaciones que muchas veces no llegan a tiempo.
El informe advierte además sobre el deterioro nutricional en sectores vulnerables, incluidos niños, ancianos y personas con enfermedades crónicas, en un contexto donde la libreta de racionamiento apenas cubre una fracción mínima de las necesidades básicas.
Para muchos cubanos, la comida se ha convertido en un lujo inalcanzable.
La ONU bajo presión
La denuncia busca que el relator especial de Naciones Unidas investigue el impacto que el control monopólico de GAESA tendría sobre el derecho humano a la alimentación en Cuba, así como el uso de recursos estatales priorizados hacia sectores militares y turísticos mientras la población enfrenta crecientes niveles de precariedad.
De prosperar el caso, podría aumentar la presión internacional sobre el régimen cubano para transparentar el funcionamiento de sus estructuras económicas militares y responder por la gestión de recursos en medio de una crisis humanitaria que ya ha provocado un éxodo masivo sin precedentes.
La presentación de esta denuncia marca además un cambio significativo: por primera vez, organizaciones independientes intentan colocar directamente bajo escrutinio internacional a la maquinaria económica de las Fuerzas Armadas cubanas, tradicionalmente blindada de cuestionamientos externos.
Un imperio económico señalado
Durante décadas, GAESA ha operado como el verdadero centro de poder económico en Cuba. Bajo su control han quedado algunas de las empresas más lucrativas del país, convirtiéndose en el principal receptor de divisas mientras el sector productivo nacional se deteriora.
La gran pregunta que ahora llega a los pasillos de Naciones Unidas es inevitable: ¿puede sostenerse indefinidamente un sistema donde el aparato militar acumula riqueza mientras el pueblo enfrenta hambre?
La respuesta, cada vez más visible en las calles de Cuba, parece reflejarse en la desesperación cotidiana de millones de familias que sobreviven entre apagones, inflación, salarios pulverizados y mercados vacíos.
La denuncia de Food Monitor Program podría ser solo el inicio de un debate internacional más amplio sobre el papel de GAESA en el colapso económico cubano y sobre las responsabilidades de un modelo que, para muchos, ha convertido la alimentación básica en un privilegio y no en un derecho.
FOTO: Cortesia Siglo 21


