** Organizaciones activistas, financiamiento internacional y coordinación política convergen en las protestas, mientras crece el escrutinio en Washington
Miami, Reporta.news— Lo que durante décadas fue una jornada de reivindicación laboral ha evolucionado en Estados Unidos hacia algo más complejo: una plataforma donde convergen activismo político, financiamiento privado de gran escala y redes organizativas con conexiones internacionales.
En el epicentro de esa transformación aparece The People’s Forum, una organización con sede en Manhattan que desempeñó un papel visible en la organización de las recientes manifestaciones del Primero de Mayo en Union Square. Su presencia no fue improvisada: activistas, equipos logísticos y oradores ya estaban posicionados antes del inicio formal de los actos.
Una estructura que no surge de la nada
Detrás de la capacidad de movilización hay algo más que voluntariado. The People’s Forum forma parte de un entramado de organizaciones que colaboran regularmente con el Partido por el Socialismo y la Liberación, una agrupación política marxista con presencia en múltiples ciudades del país.
Durante la manifestación, un orador vinculado a este partido presentó a un portavoz del grupo, quien rápidamente tomó control del micrófono, dirigió consignas y marcó el tono ideológico del evento, con fuertes críticas al capitalismo y llamados a la organización política.
Para analistas consultados, este tipo de coordinación refleja planificación previa, disciplina organizativa y una narrativa cuidadosamente estructurada.
El rastro del dinero
La pregunta clave es quién financia este nivel de organización. Ahí emerge una figura central: Neville Roy Singham, empresario tecnológico estadounidense que reside en Shanghái.
Investigaciones periodísticas y revisiones en el Congreso han documentado que Singham ha canalizado recursos hacia múltiples organizaciones activistas, entre ellas The People’s Forum. Los fondos —según estos reportes— han sido distribuidos a través de una red de entidades sin fines de lucro y plataformas mediáticas con líneas editoriales similares.
Aunque donar a causas políticas o sociales es legal en Estados Unidos, el hecho de que parte de ese financiamiento provenga de un ciudadano radicado en el extranjero ha encendido alarmas en ciertos sectores políticos.
De acuerdo con nuestras fuentes el People’s Forum ha recibido 22.4 millones de dólares de Singham. El comunismo fue un tema recurrente durante el Primero de Mayo en Nueva York, con la presencia de los Revolutionary Communists of America, el Revolutionary Communist Party y los Communist Workers of America; sus pancartas eran sostenidas por varios manifestantes. Los defensores del comunismo recorrían la multitud, repartiendo los periódicos comunistas y fomentando la participación en los próximos eventos organizados.
Algunos legisladores han planteado si estas organizaciones debieran estar sujetas a regulaciones más estrictas bajo leyes como el registro de agentes extranjeros, especialmente si se demuestra coordinación con intereses internacionales.
¿Activismo o influencia?
No existe, hasta ahora, una determinación judicial que establezca ilegalidad en las operaciones de estos grupos. Sin embargo, el debate gira en torno a una línea cada vez más difusa: ¿dónde termina el activismo legítimo y dónde comienza la influencia política externa?
Quienes defienden a estas organizaciones argumentan que forman parte de una tradición histórica de solidaridad internacional y que sus mensajes reflejan posturas ideológicas, no instrucciones de gobiernos extranjeros.
Sus críticos, en cambio, sostienen que la combinación de financiamiento, narrativa y coordinación sugiere un modelo más sofisticado de influencia, adaptado a la era de las redes globales.
El nuevo rostro de la protesta
Más allá de la controversia, lo cierto es que las manifestaciones del Primero de Mayo en Estados Unidos ya no son lo que eran. Han pasado de ser actos centrados en sindicatos a convertirse en plataformas amplias donde convergen causas laborales, raciales, económicas y geopolíticas.
La presencia de organizaciones con estructuras consolidadas, acceso a financiamiento significativo y capacidad de movilización rápida marca un cambio profundo en la forma en que se organizan las protestas.
Y mientras miles marchan en las calles cada Primero de Mayo, en los pasillos del poder en Washington crece otra movilización: la de quienes buscan entender —y eventualmente regular— quién está detrás de ellas.
Los sindicatos, las organizaciones comunistas y el alcalde de Nueva York Zohran Mamdani
Los miembros del sindicato Teamsters y otros afiliados se congregaron en el centro, en el Washington Square Park, mientras que el People’s Forum y el Partido por el Socialismo y la Liberación marchaban desde el Union Square Park, situado a varias manzanas de distancia. La concentración de los trabajadores sindicalizados concluyó poco después de la llegada de los grupos vinculados a Singham.
Históricamente, el Primero de Mayo se centra en la defensa de los derechos de los trabajadores; sin embargo, para cuando el alcalde de la ciudad de Nueva York, Zohran Mamdani, comenzó a hablar, un número considerable de miembros de los Teamsters y empleados sindicalizados ya se había retirado, dado que los llamados a vitorear resultaban poco entusiastas y la presencia de otras organizaciones dominaba la multitud.
Mamdani se situó frente a unos carteles con las consignas “NO AL ICE, NO A LA GUERRA” y “NO A LOS MULTIMILLONARIOS”, reafirmó su compromiso de gravar a los ricos y mencionó la promesa de lograr “autobuses más rápidos”, en lugar de su habitual compromiso de hacer que el transporte público en autobús dentro de la ciudad fuera gratuito.
La multitud aclamó con gran entusiasmo a Mamdani, cuya aparición no había sido anunciada públicamente y, al parecer, no era esperada por muchos de los manifestantes.
FOTO: Cortesia de FRox News


