La medida afecta a la empresa española vinculada al negocio mundial de los habanos y ya provocó retrasos en el pago de las nóminas
Miami, Reporta.news— El cerco financiero que comienza a extenderse alrededor de las redes empresariales vinculadas al régimen cubano acaba de alcanzar a uno de sus socios europeos más importantes.
Las cuentas bancarias de Tabacalera S.A., socio privado español del Estado cubano en Habanos S.A., permanecen congeladas en España, una situación que obliga ahora a la compañía a solicitar autorización de la Dirección General del Tesoro, dependiente del Ministerio de Economía español, para poder efectuar sus pagos ordinarios.
La información fue divulgada este sábado por la publicación francesa especializada L’Amateur de Cigare y posteriormente recogida por 14ymedio, a partir también de comunicaciones internas de la propia empresa. Según esas informaciones, cada desembolso destinado a proveedores, prestadores de servicios y otros gastos corrientes debe recibir previamente el visto bueno de las autoridades españolas.
La situación habría llegado a provocar retrasos incluso en el pago de las nóminas de los trabajadores de Tabacalera, una señal de que el problema financiero no es meramente administrativo y comienza a tener consecuencias directas sobre el funcionamiento de la compañía.
Una empresa española en el corazón del negocio cubano
El caso adquiere especial relevancia por la posición de Tabacalera dentro de Habanos S.A., la compañía encargada de la comercialización internacional de las principales marcas de puros cubanos.
Habanos es una sociedad controlada conjuntamente por el Estado cubano y un socio extranjero. Por ello, cualquier problema financiero que afecte a uno de los socios privados puede terminar repercutiendo sobre una estructura comercial estrechamente conectada con el aparato empresarial de la dictadura cubana.
Y el episodio ocurre precisamente cuando Estados Unidos ha intensificado considerablemente sus acciones contra las redes financieras y empresariales que sostienen al régimen de La Habana.
El pasado 3 de septiembre, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció nuevas sanciones contra personas y entidades vinculadas a sectores estratégicos de la economía cubana, incluyendo al Banco Exterior de Cuba y otras estructuras relacionadas con las finanzas y los recursos económicos del régimen.
Washington ha dejado claro que su estrategia no se limita a funcionarios políticos. Las nuevas medidas buscan también golpear los mecanismos financieros y económicos que permiten a la élite gobernante cubana mantener el control sobre recursos y negocios estratégicos.
¿Qué hay detrás del congelamiento?
De acuerdo con la información publicada, el congelamiento de las cuentas de Tabacalera está relacionado con las sanciones europeas contra el empresario chino-camboyano Chen Zhi. La compañía se encuentra ahora sometida a un régimen en el que las operaciones financieras requieren autorización del Tesoro español.
El detalle es fundamental: no se trata simplemente de que un banco haya decidido restringir temporalmente una cuenta. La empresa necesita autorización oficial para poder disponer de sus recursos y cumplir con sus obligaciones financieras.
Esto coloca a Tabacalera en una situación especialmente delicada.
Por un lado, la compañía mantiene su actividad empresarial y sus obligaciones con trabajadores, proveedores y socios. Por otro, sus movimientos financieros han quedado sometidos a un control extraordinario de las autoridades españolas.
El negocio de los habanos queda bajo la lupa
El episodio abre además una interrogante de mayor alcance: ¿hasta dónde puede llegar el efecto de las sanciones internacionales sobre las empresas extranjeras que mantienen negocios con el aparato empresarial cubano?
El régimen de La Habana depende cada vez más de sus socios extranjeros para obtener divisas y mantener funcionando sectores que generan ingresos internacionales.
El tabaco es precisamente uno de ellos.
Los habanos constituyen una de las marcas cubanas con mayor presencia internacional y uno de los productos más reconocidos de la isla. Pero detrás de las cajas de Cohíba, Montecristo, Partagás y otras marcas existe una compleja estructura empresarial en la que participa directamente el Estado cubano.
Por eso, cualquier presión financiera sobre las empresas que forman parte de esa estructura puede terminar convirtiéndose en un problema para las propias arcas del régimen.
¿Una señal de lo que viene?
El caso Tabacalera llega en un momento particularmente sensible.
Estados Unidos ha ampliado durante los últimos meses sus sanciones contra personas, bancos y empresas vinculadas al aparato económico cubano. El 3 de septiembre, por ejemplo, OFAC actualizó nuevamente su lista de sancionados relacionados con Cuba y añadió nuevas entidades y personas vinculadas al régimen.
La pregunta ahora es si el caso de Tabacalera representa un episodio aislado provocado por las sanciones contra Chen Zhi o si constituye una primera señal de una vigilancia mucho más estricta sobre las compañías extranjeras que mantienen relaciones comerciales con las estructuras económicas de la dictadura cubana.
Por el momento, una cosa parece clara: el negocio internacional de los habanos ya no se mueve en un terreno financiero tan cómodo como antes.
Y para un régimen que necesita desesperadamente divisas, cualquier obstáculo que complique el movimiento del dinero procedente de sus negocios internacionales puede convertirse en un problema mucho mayor que el simple retraso de una transferencia bancaria.
FOTO: Reporta.news AI


