Miami, Reporta.news— Los inmigrantes que permanecen en Estados Unidos amparados por el Estatus de Protección Temporal (TPS) enfrentan un panorama cada vez más incierto, luego de que funcionarios de la administración del presidente Donald Trump reiteraran que este beneficio migratorio no debe considerarse una vía permanente para permanecer en el país.
Las declaraciones más recientes provienen de Markwayne Mullin, funcionario del Departamento de Seguridad Nacional, quien durante una entrevista en el programa State of the Union de CNN afirmó que los beneficiarios del TPS deben regularizar su situación migratoria mediante un estatus permanente o prepararse para regresar a sus países de origen.
“O bien intentan tramitar la documentación para permanecer aquí con un estatus permanente, o les ayudaremos a regresar a su país”, afirmó Mullin al referirse al futuro de cientos de miles de inmigrantes protegidos actualmente bajo este programa humanitario.
Las palabras del funcionario llegan pocos días después de una decisión de la Corte Suprema que eliminó determinadas protecciones humanitarias y abrió la puerta para que el Gobierno avance en procesos de deportación contra inmigrantes provenientes de países como Haití y Siria, naciones que continúan enfrentando graves crisis políticas, económicas y de seguridad.
Mullin defendió la postura de la administración argumentando que el propio nombre del programa deja claro su carácter temporal.
“El estatus de protección temporal, según los tribunales y como su propio nombre indica, no es un estatus permanente”, sostuvo.
Además, aseguró que el Gobierno ofrecerá incentivos económicos a quienes decidan regresar voluntariamente a sus países. “Les daremos un billete de avión y unos 2.100 dólares para ayudarles a rehacer su vida al llegar”, añadió.
El TPS fue creado por el Congreso en 1990 para proteger de la deportación a ciudadanos de países afectados por guerras, desastres naturales u otras condiciones extraordinarias que impiden un retorno seguro. Aunque el beneficio otorga autorización de trabajo y protección temporal contra la deportación, no concede automáticamente la residencia permanente.
Sin embargo, organizaciones defensoras de los inmigrantes han criticado durante años la falta de una solución legislativa definitiva para personas que, en muchos casos, llevan décadas viviendo en Estados Unidos, han formado familias, adquirido viviendas y contribuido a la economía del país.
La posibilidad de que miles de beneficiarios del TPS pierdan sus protecciones ha generado preocupación entre activistas, líderes comunitarios y abogados de inmigración, quienes advierten que deportar a personas hacia países sumidos en conflictos armados o crisis humanitarias podría tener graves consecuencias humanitarias.
Mientras el debate continúa en los tribunales y en el Congreso, cientos de miles de inmigrantes permanecen a la espera de definiciones que podrían cambiar radicalmente sus vidas y su futuro en Estados Unidos.
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