Miami, Reporta.news— La cadena española Meliá Hotels International ha reducido sus operaciones en Cuba hasta dejar fuera de servicio aproximadamente el 50% de su capacidad hotelera en la Isla, en una decisión que refleja el profundo deterioro económico y energético que atraviesa el país.
La medida fue adoptada de manera gradual durante el primer trimestre del año y responde, según reconoció la propia compañía en sus resultados financieros citados por el diario español ABC, a la crisis energética, la escasez de combustible y la disminución de las conexiones aéreas internacionales hacia Cuba.
La situación representa un duro golpe para uno de los sectores que durante décadas ha sido presentado por el régimen cubano como una de las principales fuentes de ingresos del país. Meliá es actualmente una de las mayores operadoras hoteleras extranjeras en la Isla y administra decenas de instalaciones turísticas en destinos como Varadero, La Habana, Cayo Coco y Holguín.
La reducción de operaciones confirma además el impacto que están teniendo los apagones constantes y la falta de combustible sobre la infraestructura turística cubana. Muchos hoteles enfrentan dificultades para garantizar servicios básicos como electricidad estable, climatización, transporte y abastecimiento de alimentos.
A ello se suma la caída sostenida del turismo internacional. Aunque el gobierno cubano apostó en los últimos años por ampliar la construcción de hoteles de lujo, la llegada de visitantes continúa muy por debajo de los niveles previos a la pandemia. Diversos analistas han cuestionado que el régimen haya priorizado multimillonarias inversiones hoteleras mientras sectores esenciales como la producción de alimentos, la salud pública y el sistema eléctrico muestran signos de colapso.
La reducción de vuelos internacionales también ha agravado la crisis del sector. Varias aerolíneas han disminuido frecuencias o cancelado rutas debido a la baja demanda, las dificultades logísticas y la situación económica del país. Esto afecta especialmente a polos turísticos que dependen casi exclusivamente de visitantes extranjeros.
El anuncio de Meliá es visto por observadores como una señal preocupante para el futuro inmediato del turismo cubano. Si una de las principales cadenas extranjeras que aún mantiene una fuerte presencia en la Isla se ve obligada a paralizar parte importante de sus operaciones, muchos consideran que la recuperación del sector podría tardar varios años.
Mientras tanto, el gobierno cubano continúa defendiendo el turismo como locomotora económica, pese a que la realidad diaria del país —marcada por apagones, escasez y deterioro de servicios básicos— parece alejar cada vez más a potenciales visitantes e inversionistas.
FOTO: Periodico Digital



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