Miami, Reporta.news— Mientras millones de cubanos enfrentan apagones diarios, escasez de alimentos y una economía que parece no encontrar salida, el Gobierno de Cuba continúa enviando señales que muchos consideran desconectadas de la realidad de la población.
La más reciente llega desde Matanzas, donde la empresa estatal Copextel abrió una tienda especializada en la venta de electrodomésticos pagaderos exclusivamente en dólares estadounidenses. Entre los productos disponibles destacan lavadoras automáticas, refrigeradores, cocinas eléctricas y otros equipos diseñados para funcionar con un servicio eléctrico estable, precisamente uno de los recursos más escasos en la isla.
La imagen resulta difícil de ignorar: una ciudad donde miles de familias han tenido que regresar a lavar la ropa a mano debido a los constantes cortes de electricidad, ahora recibe una tienda que vende modernas lavadoras en moneda extranjera.
Un lujo inaccesible
De acuerdo con la plataforma 14 y Medio, para la inmensa mayoría de los cubanos, comprar uno de estos equipos es simplemente imposible. Los salarios estatales continúan pagándose en pesos cubanos, una moneda cuyo poder adquisitivo se ha desplomado por la inflación y la continua devaluación.
Además del elevado precio de los electrodomésticos, existe un problema aún más elemental: ¿de qué sirve una lavadora automática en un país donde la electricidad puede faltar durante ocho, diez o incluso más horas al día?
La contradicción resume buena parte del modelo económico que ha caracterizado a Cuba en los últimos años: ofrecer productos modernos para una población que carece tanto del poder adquisitivo como de la infraestructura necesaria para utilizarlos.
La dolarización continúa
La apertura de esta tienda forma parte del proceso de dolarización que el propio Gobierno ha venido impulsando para captar divisas. Sin embargo, esa estrategia ha profundizado las diferencias sociales.
Quienes reciben remesas del extranjero pueden acceder a estos establecimientos. Quienes dependen exclusivamente de un salario estatal quedan prácticamente excluidos.
La consecuencia es la aparición de dos economías paralelas: una para quienes tienen acceso a dólares y otra para quienes sobreviven únicamente con pesos cubanos.
El verdadero problema sigue sin resolverse
La apertura de nuevas tiendas no resuelve las causas estructurales de la crisis.
Los apagones continúan afectando la producción industrial, la agricultura, el comercio y la vida cotidiana. Las termoeléctricas operan con décadas de atraso tecnológico, la falta de combustible sigue siendo recurrente y las inversiones destinadas a modernizar el sistema energético no han logrado revertir el deterioro.
En este contexto, vender electrodomésticos eléctricos parece responder más a la necesidad urgente del Estado de captar divisas que a una estrategia destinada a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.
Una economía llena de contradicciones
Durante décadas el discurso oficial ha defendido la igualdad social. Sin embargo, cada nueva tienda que opera exclusivamente en dólares evidencia una realidad distinta: el acceso a bienes básicos depende cada vez más de disponer de moneda extranjera.
La escena de una moderna lavadora exhibida bajo luces de un establecimiento estatal mientras, a pocos kilómetros, numerosas familias esperan el regreso de la electricidad para cocinar o simplemente bombear agua hacia sus viviendas, resume la paradoja de la Cuba actual.
Más que una señal de recuperación económica, la nueva tienda de Matanzas parece convertirse en otro símbolo de una crisis que el Gobierno continúa administrando sin encontrar soluciones de fondo.
Porque en la Cuba de hoy no basta con vender lavadoras. Primero habría que garantizar que exista electricidad para ponerlas a funcionar.
FOTO: Cortesia de 14 y Medio


