MIAMI, Reporta.news— Mientras Cuba enfrenta el mayor deterioro de su infraestructura en más de seis décadas, un análisis publicado ayer martes por el Consejo Económico y Comercial Estados Unidos-Cuba (US-Cuba Trade and Economic Council) plantea un escenario que, hasta hace poco, parecía impensable: que la administración del presidente Donald Trump pueda adaptar para la Isla un programa de inversión de 500 millones de dólares, tomando como modelo una iniciativa que Washington ya puso en marcha para África.
No se trata de un anuncio oficial de la Casa Blanca ni de un proyecto aprobado por el Congreso. Es una propuesta de análisis elaborada por una organización con décadas de experiencia siguiendo las relaciones económicas entre ambos países. Sin embargo, el documento resulta significativo porque abre el debate sobre cómo Estados Unidos podría participar en la reconstrucción de Cuba si en el futuro se produjera una transición política y económica.
El modelo africano
El programa al que hace referencia el informe destina 500 millones de dólares para estimular inversiones estadounidenses en infraestructura y sectores estratégicos de varios países africanos. El objetivo no es que el Gobierno federal construya directamente carreteras, puertos o centrales eléctricas, sino utilizar recursos públicos para atraer miles de millones de dólares en inversiones privadas mediante garantías financieras, préstamos y asociaciones con empresas.
El Consejo considera que ese mismo mecanismo podría adaptarse para Cuba cuando existan condiciones políticas que permitan una participación abierta de empresas estadounidenses.
Una infraestructura al borde del colapso
La propuesta llega en un momento en que Cuba atraviesa una de las peores crisis de infraestructura de su historia.
El sistema eléctrico nacional sufre apagones diarios que en numerosas ocasiones superan las 20 horas en varias provincias. Las principales termoeléctricas permanecen fuera de servicio con frecuencia debido a averías y falta de mantenimiento.
A ello se suman carreteras deterioradas, acueductos con enormes pérdidas de agua, hospitales con instalaciones obsoletas, puertos que requieren modernización y un parque habitacional donde miles de edificios presentan riesgo de derrumbe.
La situación también afecta al turismo, considerado durante años una de las principales fuentes de ingresos del régimen. Diversas cadenas hoteleras internacionales han reducido o terminado sus operaciones en la Isla, mientras el número de visitantes continúa por debajo de los niveles registrados antes de la pandemia.
¿Dónde podrían invertirse los recursos?
El informe señala que una futura estrategia de reconstrucción podría concentrarse inicialmente en sectores considerados esenciales para la recuperación económica:
- Modernización del sistema eléctrico.
- Reparación y ampliación de carreteras y puentes.
- Renovación de puertos y aeropuertos.
- Infraestructura hidráulica y redes de agua potable.
- Telecomunicaciones y conectividad digital.
- Transporte ferroviario y urbano.
- Infraestructura logística para el comercio.
Los especialistas sostienen que la recuperación de estos sectores sería indispensable para atraer inversiones privadas nacionales e internacionales.
El gran obstáculo político
Sin embargo, el propio análisis reconoce que un programa de esta naturaleza no sería compatible con la realidad política actual de Cuba.
La administración Trump ha reforzado durante este año las sanciones contra el régimen cubano, ampliando las restricciones sobre entidades controladas por las Fuerzas Armadas y limitando nuevas oportunidades de financiamiento al gobierno de La Habana.
Bajo ese escenario, resulta prácticamente imposible que Washington financie proyectos administrados por el actual Estado cubano.
Por ello, el documento parte de la premisa de un eventual cambio político o de profundas reformas económicas que permitan garantizar transparencia, seguridad jurídica, protección a la inversión extranjera y respeto a la propiedad privada.
Más que 500 millones
Los expertos coinciden en que 500 millones de dólares serían apenas el comienzo.
Diversos estudios internacionales estiman que la reconstrucción completa de la infraestructura cubana requeriría inversiones de decenas de miles de millones de dólares durante varios años.
Solo la recuperación del sistema eléctrico podría demandar varios miles de millones, mientras que la rehabilitación de viviendas, carreteras, hospitales y redes hidráulicas elevaría considerablemente esa cifra.
En ese contexto, el programa sugerido por el Consejo serviría como capital inicial para atraer inversiones mucho mayores del sector privado, utilizando mecanismos financieros similares a los empleados por Estados Unidos en otros mercados emergentes.
Una discusión que comienza
Aunque por ahora la propuesta no forma parte de la política oficial de Washington, el análisis refleja que algunos especialistas ya estudian cómo podría organizarse la reconstrucción económica de Cuba en un escenario de transición.
La pregunta deja de ser únicamente cuánto costará reconstruir la Isla, para pasar a otra aún más importante: ¿quién estará dispuesto a financiar esa reconstrucción y bajo qué condiciones?
La respuesta dependerá no solo de las decisiones que adopte la administración estadounidense, sino también de los cambios políticos y económicos que puedan producirse dentro de Cuba.
Mientras tanto, el estudio del Consejo Económico y Comercial Estados Unidos-Cuba coloca sobre la mesa un tema que probablemente formará parte del debate internacional sobre el futuro de la Isla: el papel que Estados Unidos podría desempeñar en la recuperación de un país cuya infraestructura muestra señales evidentes de décadas de abandono, falta de inversión y una profunda crisis económica.
FOTO: Cortesia de Santiago Arde


