Miami, Reporta.news – La crisis económica y social que atraviesa Cuba continúa mostrando escenas que hace apenas unos años parecían impensables. En las últimas horas han salido a la luz imágenes de varias familias que permanecen viviendo a la intemperie en la esquina de Campanario y Neptuno, en Centro Habana, luego de ser desalojadas del edificio donde residían debido al inminente riesgo de colapso de la estructura.
Según los reportes conocidos, los vecinos fueron obligados a abandonar el inmueble hace más de dos semanas después de que las autoridades determinaran que el edificio representaba un serio peligro de derrumbe. Sin embargo, el desalojo no estuvo acompañado de una solución habitacional para las familias afectadas.
Desde entonces, los residentes han convertido la vía pública en su hogar provisional. En plena acera permanecen junto a todas sus pertenencias: sillas, mesas, camas, cocinas, ventanas y otros objetos rescatados de sus viviendas. Entre los afectados se encuentran personas de la tercera edad, niños y familias completas que enfrentan la incertidumbre de no saber cuándo podrán contar nuevamente con un techo.
Las imágenes difundidas muestran una escena que refleja la profundidad del deterioro habitacional en la isla. Quienes transitan diariamente por Campanario y Neptuno observan un improvisado campamento urbano instalado frente al edificio desalojado, convertido en un símbolo visible de una crisis que desde hace años afecta a miles de cubanos.
El problema de la vivienda en Cuba no es nuevo. Décadas de escasa inversión en mantenimiento, la falta de materiales de construcción, el deterioro progresivo de edificios centenarios y la limitada capacidad del Estado para desarrollar nuevos proyectos habitacionales han provocado que numerosos inmuebles se encuentren en condiciones críticas, especialmente en municipios como Centro Habana, Habana Vieja y Cerro.
Cada temporada de lluvias aumenta el temor de los residentes que aún permanecen en edificaciones con graves daños estructurales. Los derrumbes parciales y totales forman parte de la realidad cotidiana de muchas comunidades de la capital, mientras cientos de familias viven bajo constantes advertencias de peligro.
En este caso, aunque las autoridades actuaron para evitar una posible tragedia humana mediante el desalojo del inmueble, la ausencia de una alternativa inmediata ha dejado a estas familias expuestas a nuevas condiciones de vulnerabilidad. Dormir en plena vía pública, bajo el sol, la lluvia y la inseguridad, se ha convertido en la única opción para quienes perdieron su hogar sin recibir una solución definitiva.
La situación también pone de relieve las dificultades que enfrenta el sistema de vivienda en Cuba para responder a emergencias de esta naturaleza. Mientras los edificios continúan envejeciendo y deteriorándose, crece el número de personas que esperan durante años una respuesta a sus necesidades habitacionales.
Para muchos cubanos, la escena de Campanario y Neptuno representa mucho más que un simple desalojo: es el reflejo de una crisis estructural que afecta la calidad de vida de miles de familias y evidencia el deterioro de la infraestructura urbana en la capital.
Hoy, ancianos, mujeres y niños permanecen durmiendo sobre la acera, custodiando las pocas pertenencias que lograron salvar, mientras esperan una respuesta que les permita recuperar algo tan básico como un lugar seguro donde vivir. La imagen de un campamento improvisado en pleno corazón de La Habana constituye otro duro testimonio de la compleja realidad que enfrenta el pueblo cubano.
FOTO: Cortesia de On Cuba Post


