La joven creadora de contenido y su madre fueron condenadas a dos años de limitación de libertad. El caso comenzó cuando grabaron y difundieron en las redes sociales la visita de un agente que acudió a su vivienda para entregar una citación de la Seguridad del Estado.
MIAMI, Reporta.news— Cuba vuelve a colocar bajo discusión los límites entre la libertad de expresión, la privacidad y la actuación de las autoridades después de que un tribunal declarara culpables este jueves a la joven creadora de contenido Anna Sofía Benítez Silvente, conocida en las redes sociales como Anna Bensi, y a su madre, Caridad Silvente.
El Tribunal Municipal Popular de La Habana del Este, en Cojímar, impuso a ambas dos años de limitación de libertad por el delito de “actos contra la intimidad personal y familiar”, según confirmó la propia Bensi a periodistas después de concluida la vista oral.
El caso se remonta al pasado 10 de marzo, cuando un suboficial del Ministerio del Interior identificado como Yoel Leodán Rabaza Ramos acudió a la vivienda de madre e hija para entregar una citación de la Seguridad del Estado.
Anna Bensi y su madre grabaron el encuentro y posteriormente difundieron las imágenes en las redes sociales. Esa publicación se convirtió en el centro del proceso judicial.
Según las informaciones disponibles, el agente presentó posteriormente una querella contra ambas alegando una vulneración de su intimidad. La causa había sido archivada inicialmente, pero fue reabierta en julio.
“NINGUNO DE NOSOTROS SOMOS CRIMINALES”
El juicio despertó considerable atención dentro y fuera de Cuba.
Antes de entrar al tribunal, Bensi habló con periodistas internacionales y defendió públicamente su derecho a expresar sus opiniones.
“Ninguno de nosotros somos unos criminales”, declaró la joven, quien sostuvo que ella y su madre simplemente expresaban mediante un teléfono lo que pensaban sobre la realidad del país. También manifestó abiertamente su desacuerdo con el sistema político cubano.
Decenas de personas, entre ellas representantes religiosos, activistas, familiares y amigos, acudieron a los alrededores del tribunal para respaldarlas. También se denunció un fuerte operativo policial y la detención de activistas que pretendían llegar al lugar.
Después de varias horas de juicio llegó el veredicto.
Culpables.
“Nos declararon culpables a mi mamá y a mí”, confirmó Bensi ante los periodistas que permanecían frente al tribunal.
La joven explicó que ambas habían sido sentenciadas a dos años de limitación de libertad y calificó la decisión como “una injusticia”.
NO SON DOS AÑOS DE PRISIÓN
La Fiscalía había solicitado dos años de privación de libertad para Anna Bensi, mientras que para su madre se había pedido una sanción restrictiva. Sin embargo, el tribunal finalmente comunicó oralmente dos años de limitación de libertad para cada una.
El abogado Roberto Ortega explicó que esta sanción no equivale al encarcelamiento ordinario: permite desarrollar determinadas actividades de la vida cotidiana, pero sometida a las disposiciones y restricciones establecidas por las autoridades, incluida la prohibición de salir del país.
La sentencia completa deberá ser entregada por escrito y, posteriormente, madre e hija tendrán la posibilidad de presentar un recurso de apelación.
EL ARGUMENTO DE LAS AUTORIDADES
Las autoridades cubanas defienden una interpretación diferente del caso.
En un mensaje difundido por medios estatales, el Ministerio del Interior sostuvo, sin referirse explícitamente a Bensi, que grabar a una persona no constituye necesariamente delito, pero difundir su imagen sin consentimiento puede vulnerar las normas sobre intimidad personal y familiar.
Ese es, esencialmente, el fundamento jurídico que las autoridades cubanas presentan para diferenciar este proceso de una persecución por opiniones políticas.
Bensi, organizaciones independientes y activistas críticos del Gobierno sostienen lo contrario: consideran que el proceso forma parte de las restricciones impuestas a quienes utilizan las redes sociales para denunciar la situación política, económica y social del país.
UN TELÉFONO EN EL CENTRO DEL CASO
Más allá de las interpretaciones políticas, existe un hecho difícil de ignorar: el proceso judicial comenzó con un teléfono celular y la publicación de un video de un funcionario que acudió a entregar una citación oficial.
Bensi lo resumió antes de entrar al tribunal al señalar que una pantalla y un teléfono “no es un arma”.
Ahora ella y su madre han sido declaradas culpables y deberán esperar la sentencia escrita para conocer todos sus términos y decidir si apelan.
El caso probablemente continuará generando atención porque plantea una pregunta que trasciende a Anna Bensi y a su madre:
¿Hasta dónde puede llegar un ciudadano cubano cuando decide grabar, publicar y cuestionar públicamente la actuación de quienes representan al Estado?
Por ahora, la respuesta del tribunal de Cojímar ha sido una condena de dos años de limitación de libertad para ambas.
FOTO: Reporta.news S.I.


