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Cuba enfrenta otra jornada crítica: apagones, falta de gas y escasez de agua golpean a los cubanos

MIAMI, Reporta.news— La crisis energética vuelve a poner contra las cuerdas a millones de familias cubanas, mientras la falta de electricidad, gas y agua convierte la vida cotidiana en una lucha permanente.

La situación energética en Cuba continúa deteriorándose y este lunes 10 de agosto vuelve a quedar expuesta la magnitud de la crisis que enfrenta el país.

De acuerdo con el parte diario de la Unión Eléctrica (UNE), a las 6:00 de la mañana la disponibilidad del Sistema Eléctrico Nacional era de apenas 930 megavatios, frente a una demanda de unos 2.820 MW. El resultado era un déficit de 1.880 MW.

Y el panorama no apuntaba a mejorar durante el día. Para el horario del mediodía, la propia UNE estimaba una afectación cercana a los 1.700 MW, lo que anticipaba otra jornada de apagones prolongados en buena parte del territorio nacional.

Pero la electricidad no es el único problema.

Sin corriente y ahora también sin gas

En La Habana, numerosos hogares enfrentaron este lunes otra dificultad: la escasez o ausencia de gas manufacturado, un combustible indispensable para miles de familias que dependen de él para cocinar.

Una avería ocurrida el domingo en el centro colector de Canasí provocó una considerable reducción del suministro hacia siete municipios de la capital.

El problema llega en uno de los peores momentos posibles: mientras los apagones limitan el funcionamiento de refrigeradores, bombas de agua y otros equipos domésticos, muchas familias también encuentran dificultades para disponer del combustible necesario para preparar sus alimentos.

Para quienes viven esta realidad, la pregunta ya no es cuándo regresará la electricidad, sino cómo cocinar, cómo conservar los alimentos y cómo conseguir agua durante las horas de apagón.

La crisis del agua se suma al problema

La falta de electricidad y de gas tiene además un efecto directo sobre otro servicio esencial: el abastecimiento de agua.

Cuando los apagones se prolongan, los sistemas de bombeo también se ven afectados. En numerosos hogares, conseguir agua se convierte en otra batalla diaria, especialmente en edificios y comunidades donde el suministro depende de equipos eléctricos.

Así, los problemas comienzan a encadenarse: sin electricidad se dificulta el bombeo de agua; sin agua aumentan las dificultades domésticas; y sin gas se complica todavía más la preparación de alimentos.

El resultado es una población obligada a reorganizar su vida alrededor de la crisis.

Cubetas, tanques, pomos y cualquier recipiente disponible vuelven a convertirse en elementos indispensables en muchos hogares. La búsqueda de combustible, agua y alimentos ocurre en medio de jornadas marcadas por la incertidumbre de cuándo habrá electricidad.

Una crisis que va mucho más allá de los apagones

El problema energético cubano ya no puede analizarse únicamente en términos de megavatios.

Cada megavatio que falta representa horas sin refrigeración, dificultades para conservar alimentos, interrupciones en las comunicaciones, problemas para bombear agua y una mayor presión sobre familias que llevan años enfrentando el deterioro de los servicios públicos.

Y cuando además escasea el gas, la crisis energética termina entrando directamente en la cocina de los hogares cubanos.

Mientras las autoridades continúan anunciando reparaciones, limitaciones y pronósticos de recuperación, millones de cubanos siguen esperando algo que debería ser elemental: electricidad, agua y combustible suficientes para vivir con un mínimo de normalidad.

FOTO: Con ayuda de IA

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