Por la Redacción de Reporta.news
Miami, Reporta.news— La crisis energética en Cuba continúa profundizándose y ya alcanza niveles sin precedentes, mientras el régimen comunista parece incapaz de ofrecer una solución a corto plazo. La propia Unión Eléctrica (UNE) reconoció este fin de semana que el Sistema Eléctrico Nacional afronta el mayor déficit de generación jamás registrado en la Isla.
Según las cifras oficiales, para el horario de máxima demanda la UNE prevé una afectación de 2.230 megavatios (MW) frente a una demanda estimada de 3.100 MW, lo que significa que cerca del 72% de la electricidad que necesita el país no podrá ser suministrada. Nunca antes el sistema había reportado un desbalance de semejante magnitud.
El dato confirma lo que millones de cubanos experimentan diariamente: apagones cada vez más largos, más frecuentes y más difíciles de soportar.
Una población agotada
En numerosas provincias los cortes eléctricos ya superan las 30 horas consecutivas, una situación que se vuelve prácticamente insoportable debido a las elevadas temperaturas del verano cubano.
Sin ventiladores, sin aire acondicionado y muchas veces sin agua debido a que las bombas eléctricas dejan de funcionar, miles de familias se ven obligadas a sacar colchones, sillas y hamacas a los portales de sus viviendas para intentar dormir al aire libre y escapar del intenso calor que permanece durante toda la noche.
Las escenas, ampliamente difundidas en redes sociales, muestran barrios enteros completamente a oscuras, calles silenciosas y personas pasando la madrugada en los portales, aceras o patios, una imagen que refleja el profundo deterioro de la calidad de vida en la Isla.
Una economía prácticamente paralizada
La falta de electricidad no solo afecta a los hogares.
Pequeños negocios privados pierden mercancías refrigeradas, restaurantes reducen horarios, panaderías dejan de producir y numerosas actividades económicas permanecen prácticamente detenidas durante gran parte del día.
Los hospitales también enfrentan enormes dificultades para mantener funcionando equipos médicos, mientras las escuelas, oficinas estatales y centros de producción operan bajo condiciones extremadamente limitadas.
El deterioro del sistema eléctrico impacta además el suministro de agua potable, las telecomunicaciones y el transporte, agravando una crisis económica que ya registra niveles históricos de inflación, escasez de alimentos y falta de combustible.
Infraestructura colapsada
Especialistas coinciden en que el problema no responde únicamente a una falta temporal de combustible.
Gran parte de las termoeléctricas cubanas supera ampliamente su vida útil y opera con décadas de atraso tecnológico. Las averías son constantes, los mantenimientos resultan insuficientes y la falta de inversiones durante años ha llevado al Sistema Eléctrico Nacional a un estado cercano al colapso.
Aunque el Gobierno ha anunciado la instalación de parques solares como parte de su estrategia para diversificar la matriz energética, dichos proyectos apenas representan una pequeña fracción de la capacidad que hoy necesita el país y no ofrecen una solución inmediata para la emergencia actual.
Crecen las protestas
El agravamiento de los apagones también está aumentando el malestar social.
Durante las últimas semanas se han registrado manifestaciones espontáneas en distintas localidades del país, donde vecinos han salido a las calles para exigir el restablecimiento del servicio eléctrico y denunciar las prolongadas interrupciones.
En varios municipios los residentes han golpeado cazuelas, bloqueado calles o protestado frente a sedes gubernamentales, reclamando respuestas ante una situación que consideran insostenible.
Las redes sociales continúan documentando estos incidentes, pese a las restricciones en el acceso a Internet y la vigilancia ejercida por las autoridades.
Un verano que podría empeorar
Los especialistas advierten que el panorama podría complicarse aún más durante julio y agosto, cuando las altas temperaturas incrementan considerablemente el consumo eléctrico y las termoeléctricas operan bajo una mayor presión.
Mientras tanto, millones de cubanos afrontan uno de los veranos más difíciles de los últimos años, atrapados entre apagones interminables, escasez de alimentos, falta de combustible y una economía que continúa deteriorándose.
Paradójicamente, es la propia información oficial de la Unión Eléctrica la que confirma la gravedad del momento. Un déficit de generación equivalente al 72% de la demanda nacional deja al descubierto la dimensión de una crisis energética que ya no puede calificarse como coyuntural, sino como un colapso estructural del sistema eléctrico cubano.
Con cada jornada que pasa, la electricidad deja de ser un servicio básico para convertirse en un lujo inalcanzable para millones de ciudadanos, mientras crece la incertidumbre sobre cuánto tiempo más podrá resistir una población sometida a apagones interminables y condiciones de vida cada vez más precarias.
FOTO: Energy Circle


