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THE MIAMI HERALD, DE GIGANTE DEL PERIODISMO A REDACCIÓN EN CRISIS

Despidos, reducción de plantilla y una apuesta cada vez mayor por la inteligencia artificial golpean a uno de los nombres históricos del periodismo de Florida

Miami, Reporta.news— Hubo un tiempo en que el nombre de The Miami Herald era sinónimo de periodismo en Florida.

Desde Miami, el periódico construyó durante décadas una reputación que trascendía las fronteras del estado. Sus investigaciones, coberturas políticas y trabajos sobre América Latina y el Caribe le otorgaron un lugar privilegiado entre los grandes periódicos estadounidenses.

Pero aquel Miami Herald parece cada vez más lejano.

Las nuevas cesantías que han golpeado a la redacción en las últimas horas vuelven a poner sobre la mesa una pregunta que hace tiempo dejó de ser impensable: ¿hasta dónde puede llegar la decadencia de uno de los diarios más importantes que ha tenido Florida?.

Los despidos fueron señalados inicialmente en X por el consultor político Fernand Amandi y forman parte de una reducción de plantilla más amplia que está llevando a cabo McClatchy, la compañía propietaria del periódico, en distintos mercados informativos.

Para algunos de los trabajadores afectados, el golpe no ha sido simplemente laboral. Lo han descrito como devastador.

Y detrás de esas palabras hay algo más profundo que la pérdida de determinados puestos de trabajo: está el debilitamiento de una estructura periodística que durante generaciones fue una de las principales fuentes de información de Miami.

Menos periodistas, más inteligencia artificial

La reducción de personal ocurre, además, en un momento particularmente significativo para la industria de los medios.

McClatchy está impulsando con fuerza la utilización de inteligencia artificial dentro de sus redacciones. El uso que los periodistas hacen de estas herramientas ya comienza a tener peso incluso en las evaluaciones de desempeño de los empleados.

En una reunión general celebrada en mayo, el director ejecutivo de McClatchy, Tony Hunter, explicó que la compañía estaba trabajando para “dotar de capacidades de agente a toda la organización”.

La frase refleja hacia dónde se dirige la empresa.

La tecnología promete hacer más con menos trabajadores. Pero precisamente ahí aparece el gran dilema: ¿puede una redacción producir más contenido y, al mismo tiempo, mantener la calidad, la profundidad y la capacidad investigativa que históricamente distinguieron al periodismo?

Porque una cosa es utilizar inteligencia artificial como herramienta de apoyo y otra muy diferente es que la tecnología termine convirtiéndose en la respuesta empresarial a una reducción permanente de periodistas.

El problema viene de mucho antes

La crisis de The Miami Herald no comenzó esta semana.

Forma parte de una transformación mucho más amplia que ha golpeado a la prensa escrita estadounidense durante las últimas dos décadas: caída de la circulación impresa, pérdida de publicidad, migración de lectores hacia las plataformas digitales y una lucha cada vez más difícil por convertir el periodismo digital en un negocio rentable.

McClatchy tampoco es ajena a esa historia. La compañía atravesó una bancarrota en 2020 y posteriormente pasó a manos de Chatham Asset Management. Desde entonces ha continuado reorganizando sus operaciones y reduciendo costos.

The Miami Herald, por supuesto, no es un periódico cualquiera dentro de ese conglomerado.

Su historia está íntimamente ligada a la historia moderna de Miami.

Fue durante décadas uno de los grandes periódicos de referencia de la ciudad y desempeñó un papel particularmente importante en la cobertura de Cuba, América Latina, la política de Florida y los grandes escándalos que sacudieron al sur del estado.

Por eso cada reducción de su redacción tiene una dimensión que va más allá de los números.

¿Quién contará las historias que necesitan investigación?

La pregunta que debería preocupar no solamente a los periodistas sino también a los lectores es sencilla:

¿Quién va a hacer el trabajo que requiere meses de investigación cuando cada vez hay menos periodistas para hacerlo?

Una inteligencia artificial puede ayudar a ordenar información, resumir documentos, analizar bases de datos o acelerar determinados procesos.

Pero las grandes investigaciones periodísticas no nacen únicamente de procesar información.

Nacen de un periodista que llama a una fuente.

Que insiste cuando nadie quiere hablar.

Que consigue un documento.

Que descubre una contradicción.

Que conoce el funcionamiento de una institución.

Que pasa semanas siguiendo una pista que inicialmente parece insignificante.

Y que finalmente publica una historia que obliga a una autoridad, una empresa o un gobierno a responder.

Ese tipo de periodismo tiene un costo.

Y ese costo son periodistas.

El símbolo de una industria en transformación

Lo que ocurre ahora en The Miami Herald es, en realidad, parte de una crisis mucho mayor.

Los periódicos tradicionales llevan años intentando responder a una pregunta para la que todavía no existe una fórmula definitiva: ¿cómo financiar periodismo profesional de alto nivel en una época en la que millones de personas esperan recibir las noticias gratuitamente en sus teléfonos?

La respuesta de muchas empresas ha sido reducir personal, cerrar oficinas, consolidar funciones y apostar por la automatización.

Pero existe una ironía difícil de ignorar.

Mientras las empresas periodísticas hablan de producir más contenido mediante inteligencia artificial, cada vez quedan menos periodistas para decidir qué historias realmente merecen ser contadas.

Y esa diferencia puede terminar siendo mucho más importante de lo que parece.

The Miami Herald todavía tiene un nombre reconocido, una historia extraordinaria y una audiencia importante.

Pero el prestigio acumulado durante décadas no garantiza el futuro.

Si las redacciones continúan reduciéndose y la tecnología se convierte en sustituto de una parte cada vez mayor del trabajo periodístico, el riesgo no será solamente que desaparezcan empleos.

El verdadero peligro será que desaparezca una parte del periodismo que convirtió al Miami Herald en una institución.

Porque un periódico puede sobrevivir con menos páginas, menos tinta y menos oficinas. Lo que resulta mucho más difícil es sobrevivir cuando comienza a quedarse sin periodistas.

FOTO: Cortesia del Miami Herald y AI

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