Miami, Reporta.news— En un movimiento que marca un giro significativo en la política de Estados Unidos hacia Cuba, representantes de Washington habrían presentado una serie de exigencias al régimen cubano durante una reunión discreta celebrada en La Habana. Según reportó Axios, el encuentro incluyó la participación de figuras clave del entramado político y económico de la isla, entre ellas un influyente interlocutor conocido como “El Cangrejo”.
La propuesta estadounidense, descrita por fuentes cercanas como un “ultimátum”, estaría dirigida no solo al gobierno encabezado por Miguel Díaz-Canel, sino también a las élites que sostienen el sistema. El mensaje es claro: cualquier avance hacia una normalización de relaciones o alivio de sanciones dependerá del cumplimiento de condiciones concretas y verificables.
Cuatro exigencias clave
De acuerdo con la información divulgada, Washington ha puesto sobre la mesa cuatro მოთხოვimientos principales:
- Liberación de presos políticos: La excarcelación de cientos de detenidos por motivos políticos sigue siendo una prioridad para Estados Unidos y organizaciones internacionales de derechos humanos.
- Acceso libre a internet mediante Starlink: La propuesta incluye permitir la operación del sistema satelital de SpaceX, conocido como Starlink, lo que facilitaría el acceso sin censura a la red en toda la isla.
- Apertura económica y libertades políticas: Washington insiste en reformas estructurales que incluyan el reconocimiento de la iniciativa privada, libertad de expresión y legalización de la oposición política.
- Compensación por confiscaciones: Se exige avanzar en un proceso de indemnización por propiedades expropiadas tras la Revolución Cubana, una deuda histórica que sigue siendo un punto de fricción bilateral.
Un cambio de tono
Este enfoque más directo contrasta con etapas anteriores de acercamiento, como el proceso de deshielo impulsado durante la administración de Barack Obama. Ahora, bajo una lógica más confrontativa, Estados Unidos parece apostar por presionar directamente a los círculos de poder en la isla, en lugar de centrarse únicamente en canales diplomáticos tradicionales.
El uso de intermediarios como “El Cangrejo” sugiere que existen contactos informales activos entre ambas partes, aunque el gobierno cubano no ha confirmado oficialmente la reunión ni el contenido de las supuestas demandas.
Reacciones y escenarios
Hasta el momento, La Habana no ha emitido una respuesta pública, pero analistas consideran improbable que el régimen acepte condiciones que impliquen cambios profundos en su estructura política. Sin embargo, el deterioro económico y la creciente presión social podrían influir en la disposición del gobierno a negociar ciertos aspectos, especialmente en materia económica.
Por su parte, sectores del exilio cubano en el sur de Florida han respaldado históricamente este tipo de exigencias, al considerar que cualquier flexibilización sin reformas reales solo prolonga la permanencia del sistema actual.
Un punto de inflexión
La revelación de estas propuestas podría marcar un punto de inflexión en las relaciones entre Washington y La Habana. Más allá de su viabilidad inmediata, el ultimátum redefine el marco de negociación y deja claro que, para Estados Unidos, cualquier acercamiento futuro estará condicionado a transformaciones profundas dentro de la isla.
En un contexto regional cambiante y con tensiones geopolíticas en aumento, el desenlace de este episodio podría tener repercusiones no solo para Cuba, sino para toda la política exterior estadounidense en América Latina.
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