MIAMI, Reporta.news — Lo que durante poco más de un año fue conocido en todo el país como “Alligator Alcatraz” podría tener ahora un destino completamente diferente.
El condado de Miami-Dade recuperó formalmente el control del Dade-Collier Training and Transition Airport, el remoto aeropuerto ubicado en el corazón de los Everglades que el estado de Florida convirtió en un gigantesco centro de detención para inmigrantes. Ahora, el condado está evaluando vender o transferir la totalidad o una parte de la extensa propiedad.
La noticia marca un nuevo capítulo para uno de los proyectos más polémicos de la administración del gobernador Ron DeSantis.
La instalación de detención fue cerrada a finales de junio y posteriormente desmontada. Las grandes carpas, cercas, generadores y buena parte de la infraestructura levantada para albergar a los detenidos fueron retiradas, dejando nuevamente al condado frente a la pregunta que existía antes de la llegada de “Alligator Alcatraz”: ¿qué hacer con esta enorme extensión de terreno público?
El condado vuelve a tomar el control
Florida tomó el control del aeropuerto en junio de 2025 utilizando poderes de emergencia otorgados al gobernador. El estado transformó rápidamente el lugar en un centro de detención destinado a apoyar la política federal de deportaciones.
Después del cierre de la instalación, Florida notificó formalmente al condado el 7 de agosto que su misión había concluido. Una inspección conjunta permitió posteriormente devolver oficialmente la propiedad a Miami-Dade.
Pero la devolución no significa que el lugar pueda simplemente volver a operar como antes.
Funcionarios del condado están documentando las condiciones en que Florida dejó las instalaciones y han identificado trabajos que deben realizarse, entre ellos reparaciones en áreas del pavimento y la eliminación adecuada de materiales que quedaron en el terreno.
De acuerdo con funcionarios de Miami-Dade, la pista permanecerá cerrada mientras se completan las acciones correctivas y se determina el futuro de la propiedad.
¿Está realmente “a la venta”?
Aquí está uno de los puntos que merece atención.
Miami-Dade sí está trabajando en la posibilidad de vender o transferir todo o parte del terreno, pero no se trata, por ahora, de una venta convencional al mejor postor.
La administración de la alcaldesa Daniella Levine Cava había anunciado previamente su intención de buscar la transferencia de los terrenos a organismos de conservación, incluyendo el Servicio de Parques Nacionales y otros socios vinculados a la restauración de los Everglades.
Entre las alternativas que el condado está analizando figuran servidumbres de conservación, restricciones de escritura, acuerdos intergubernamentales, intercambios de terrenos y una transferencia directa de la propiedad.
Por eso, más que una simple operación inmobiliaria, el futuro del antiguo “Alligator Alcatraz” podría convertirse en una decisión sobre qué uso tendrá durante las próximas décadas una de las áreas más sensibles del ecosistema de los Everglades.
Un lugar con una historia extraordinaria
El aeropuerto no nació como una prisión.
El Dade-Collier Training and Transition Airport es el remanente de un proyecto mucho más ambicioso: el antiguo Everglades Jetport, concebido en la década de 1960 como un gigantesco aeropuerto que algún día podría recibir aviones supersónicos.
El proyecto terminó paralizado en medio de una fuerte oposición ambiental por sus posibles efectos sobre los Everglades.
Durante décadas, la pista sobreviviente tuvo un uso mucho más limitado: entrenamiento de pilotos.
Hasta que en 2025 llegó “Alligator Alcatraz”.
En cuestión de semanas, el tranquilo aeropuerto de entrenamiento se transformó en un complejo de detención rodeado de enormes carpas, cercas, iluminación industrial y otras instalaciones destinadas a albergar a miles de inmigrantes.
El experimento terminó aproximadamente un año después.
Ahora comienza otra batalla
La alcaldesa Levine Cava ha dejado claro que su objetivo es que la propiedad termine protegida permanentemente y forme parte de los esfuerzos de restauración de los Everglades.
“Este es un punto de inflexión”, sostuvo la alcaldesa después de que el condado recuperara el control del terreno, insistiendo en que ahora existe una oportunidad para darle un nuevo futuro al área.
Y mientras el condado estudia las distintas alternativas, los funcionarios también están examinando los posibles efectos ambientales de lo ocurrido durante el año en que funcionó el centro de detención.
Una inspección realizada por Miami-Dade incluyó pruebas de suelo y agua. Según funcionarios del condado, hasta el momento los análisis no han encontrado evidencia de violaciones al código ambiental de Miami-Dade, aunque todavía deben retirarse y manejarse correctamente algunos materiales que permanecen en el lugar.
De prisión de inmigrantes a posible santuario ambiental
La paradoja resulta difícil de ignorar.
Un terreno que hace apenas un año estaba rodeado de alambre y utilizado para detener inmigrantes podría terminar convertido en una pieza permanente de conservación de los Everglades.
Miami-Dade tendrá ahora que decidir qué hacer con una propiedad que el estado utilizó bajo poderes de emergencia y que el condado considera de limitado valor como aeropuerto, pero de enorme importancia ambiental.
La historia de “Alligator Alcatraz” terminó. La historia del terreno donde estuvo construido apenas comienza.
Y para Miami-Dade, la próxima decisión podría ser mucho más importante que la construcción y demolición de una prisión: podría determinar quién controlará y protegerá durante generaciones una de las últimas grandes extensiones naturales del sur de Florida.
FOTO: Asistencia IA


